Elementos inmateriales
Incluye un estudio de investigación sobre la antropología y su contextualización en el Patrimonio Comunitario del territorio, identificando todos los recursos del Municipio y su vinculación a la creación de productos, itinerarios culturales y turísticos.
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Molinos "las Redigadas"
En San Pedro de Montes había cuatro molinos, dos de ellos eran de propiedad y de uso privado o privativo, de modo que no participaban generalmente de su uso los habitantes del pueblo. Eran propiedad del Monasterio. Los molinos que eran de propiedad comunal eran dos y se conocían con el nombre de “las redigadas”. Estos molinos aprovechaban la fuerza del agua de los arroyos de las Furnias y del arroyo de Valdecarretas, arroyos que vierten sus aguas al río Oza y que en el invierno y en época de crecida acogen un buen caudal de agua con la fuerza suficiente para realizar la molienda. Estos molinos se regulaban habitualmente a través de un derecho de molienda que se podía comprar para uno mismo, pero también se podía comprar el derecho de molienda de otra persona que no necesitase moler o bien que ya hubiera abandonado el pueblo. En una crecida el río destruyó estos antiguos molinos conocidos como las redigadas y el pueblo construyó otros dos en un lugar más cercano que aún se mantienen. El molino que se encuentra cercano a la carretera tiene una planta rectangular, las paredes se encuentran en buen estado, se percibe la canalización de entrada del agua a la maquinaria, pero más arriba, la canalización se encuentra tapada por la maleza y está perdida. Respecto al mecanismo está completo y bien cuidado. -
Mujer rural II. ( ayuda mutua)
La mujer en la sociedad tradicional ha desempeñado variadas tareas incluso algunas de ellas consideradas como prácticas que exigían una importante especialización. Por tal motivo, es frecuente encontrarnos en la memoria oral de los habitantes de los valles de la Tebaida berciana alusiones y recuerdos a esas mujeres que aparte del desempeño de sus tareas en el ámbito productivo y en ámbito más íntimo y del hogar, tenían alguna especialidad reconocida. O bien, eran especialistas en ayudar en los partos, o bien, como se comenta en el audio, eran especialistas en alguna práctica relacionada con la enfermería. Junto a este aspecto, es muy relevante también cómo el grupo de mujeres tomaba conciencia de la importancia de esta labor y contribuían colectivamente a las tareas del hogar para que la labor especializada no supusiese una merma del funcionamiento. En el audio que acompaña a esta entrada podemos reconocer estos rasgos de la sociedad tradicional de la tebaida. -
La bouza.
La palabra "bouza" describe un espacio productivo muy importante para los habitantes de los valles de Tebaida berciana. Se refiere sobre todo a un lugar alejado generalmente de las casas de la localidad y elevado en la montaña donde, por regla general se sembraba el centeno. Es importante tener en cuenta cómo al desarrollar estas técnicas productivas en las zonas elevadas tratando de aprovechar todo el terreno posible para diversificar las actividades productivas, a veces se encontraban con antiguos canales de agua, algunos de ellos de origen romano o de épocas posteriores y, como estaban en la tierra, se araban. Por eso podemos percibir en el audio la impresión causada cuando se araba el canal. Es reseñable también cómo la necesidad de diversificar la producción en economías de subsistencia agrícolas y ganaderas hacía que se redujese el monte silvestre. La casi totalidad de las tierras que eran productivas estaban trabajadas. Las más cercanas y fértiles dedicadas al trigo, y las más alejadas, las llamadas "bouzas" para el centeno que se usaba especialmente para la elaboración del pan. -
Prindar y pagar al tamboritero.
El término lingüístico prindar y su sustantivo Prinda refiere a una práctica extensamente arraigada en territorios de orografía montañosa del noroeste de la península y de economía rural ganadera. El término recogido y descrito oralmente hace mención a través del verbo a una determinada facultad de retener, trasladar, en algunos casos subastar el ganado que se encuentre pastando en terrenos ajenos a la propiedad del dueño del ganado. En muchos casos, se aplicado esta regulación sobre todo en los terrenos públicos o comunales, si bien, en el testimonio que referimos, se trata de regulación de las lindes entre comunidades limítrofes. Unida a esta práctica se encuentra la prindada o prendada en otros casos, que describe el importe que a modo de multa ha de pagar el ducño del ganado prindado. El ganado prindado era transladado a los corrales de concejo en aquellos lugares en los había. En el pasado de esta práctica institucionalizada, la legitimación para llevar a cabo tal práctica permitía tanto a la autoridad pública como a los particulares llevarla a cabo. En la actualidad, en aquellos lugares donde se mantiene viva ya solamente se admite la legitimidad de la autoridad pública para el prindado. -
Cueva de la griega. ( Historias de mouras)
Las historias de mouros y de mouras forman parte del acerbo cultural y tradicional de la comarca del Bierzo, como ha sido recogido por investigadores y etnógrafos a lo largo del tiempo. Algunas de estas historias perviven también en la memoria de los pobladores de la Tebaida berciana, como es el caso de la historia que adjuntamos recogida en Palacios de Compludo, por Carlos Martínez y contada por Celia Villanueva en el año de 1998. Consisten en una serie de leyendas que hablan de estos pobladores que habitan generalmente en cuevas, pero que se vinculan también a otros espacios como las fuentes y que conforman distintas historias generalmente vinculadas con tesoros escondidos. Estas narraciones han pasado de generación en generación y han abierto un debate antropológico interesante sobre su origen y su significado. Su presencia se ha documentado en forma de leyendas o bien presentes en topónimos tanto en Galicia, como en Asturias, las dos Castillas y Extremadura de un modo significativo. En el caso del Bierzo, se han recogido testimonios referente a este hecho cultural en Vega de Valcarce, Barjas, y en Colinas, entre otros lugares. En Palacios de Compludo la leyenda alude al encuentro entre algunos pastores y unas mouras que habitan en las cuevas. Estos encuentros resultan esporádicos, pues estos personajes denominados como mouros o mouras no se dejan ver fácilmente, pues su condición de seres encantados limita el contacto social. En las cuevas referidas no se han encontrado vestigios de habitabilidad humana, por lo que cabe pensar que estos personajes y las narraciones vinculadas a ellos, forma parte del folclore que la imaginación social humana ha ido construyendo con el tiempo. Es un universal humano la vinculación de las cuevas y oquedades en los bosques o en el monte con la ocupación por parte de seres míticos en sus distintas manifestaciones. De modo que , cabe pensar que, una vez que se diluyó el contacto real con los moros reales de carne y hueso, y desaparecieron de la vida cotidiana, la relación se convirtió en mítica y la imaginación fue atribuyendo rasgos mágicos a estos personajes y se ocultaron imaginariamente en las cuevas. -
Bailar el erizo
Bailar el erizo es una expresión que denota una práctica tradicional relacionada con el cultivo de las castañas y que ha sido documentada en los valles del río Oza. La economía de las distintas localidades que se sitúan en el valle ha estado condicionada en gran medida por el cultivo y el cuidado del castaño, como un elemento complementario fundamental en la alimentación de las familias que han habitado el lugar. El plantado del castaño, su cuidado y limpieza, así como la recolección del fruto, su transporte, almacenamiento y su posterior elaboración y consumo ha sido una práctica que ha supuesto la transmisión de conocimientos entre distintas generaciones. A su vez, ha sido objeto de múltiples transformaciones y cambios sucedidos en los últimos años, tanto en el cuidado del árbol como en su cuidado y comercialización. Se mantiene esta práctica viva en la memoria de los habitantes del valle la forma tradicional de proceder, tal y como se puede percibir en el audio que completa esta entrada. El modo de limpieza de los erizos de los castaños pasaba por lo que se describe como un baile de un modo figurado. Los hombres y mujeres se ponían unas botas y con ellas iban pisando los erizos para separar el fruto de las cáscara llena de pinchos cuando ya estaban curtidos, para luego con un rastro o rastrillo ir amontonando el fruto. El movimiento acompasado de las piernas sobre los erizos se consideraba como si fuera un baile. -
Ir al feje del Xardón.
Ir al feje es una expresión que remite a una práctica habitual en sociedades ganaderas de montaña y remite a la necesidad en primer lugar de encender y mantener el fuego como elemento esencial de la casa por la mañana, así como también para la alimentación del ganado y la preparación del horno para la elaboración del pan. Es una práctica que ha vinculado tradicionalmente a los jóvenes de las familias como un modo de contribución a la economía familiar, pero al mismo tiempo ha sido también una práctica colectiva, que ha servido para crear lazos de mocedad entre los más jóvenes de la localidad. En el registro etnográfico que se adjunta se puede observar en primer lugar la importancia concedida al fuego como elemento central del inicio de la jornada durante gran parte del año, y a continuación se describen los modos de acarreo, bien en burro o en carro. Es significativo también el modo social que se percibe en la descripción de esta práctica. -
La boda y tornaboda.
El día de la boda era el día más importante y comenzaba con un acto religioso. La religión en estas comunidades tradicionales ha desempeñado un papel central en todos los actos rituales y en los momentos de paso y de cambio de estado y de rol social. La misa por tanto es el acto central desde el punto de vista religioso, pero luego ya comienza la parte festiva. La comida y sobre todo el baile, tal y como se comenta en el audio. Los novios pagaban a un tamboritero para que acompañase con su música todos los actos de ese día y del día posterior. A pesar de que Villanueva de Valdueza ha contado con un gran tamboritero, en este caso, se comenta que venía de Montes de Valdueza y que acompañaba en la boda y la tornaboda. Es reseñable la mención sobre todo al canto y al baile, así como a la presencia de los novios y sus acompañantes en distintas bodegas donde era muy frecuente beber juntos vino realizado en casa.








