Elementos inmateriales
Incluye un estudio de investigación sobre la antropología y su contextualización en el Patrimonio Comunitario del territorio, identificando todos los recursos del Municipio y su vinculación a la creación de productos, itinerarios culturales y turísticos.
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La feria de Lombillo.
Las ferias y mercados en general han desempeñado en la comarca de la Tebaida berciana un importante papel tanto social, como económico y cultural. En muchos casos han sido fuente de entrada de nuevos productos así como motivo para la confección de tejidos y redes sociales económicas que han dado vida y sustento a las poblaciones de este entorno montañoso. Las ferias y mercados durante mucho tiempo constituyeron el sistema tradicional de comercio pecuario, y aún se mantienen como tal en numerosas zonas de la geografía peninsular. En la Tebaida ha desaparecido esta práctica con las transformaciones en el modo productivo, los procesos migratorios y las nuevas formas de consumo. Las ferias suponían intercambio comercial pero resultaban de mayor importancia que los mercados que solían realizarse con mayor asiduidad. Las ferias se celebraban en un lugar público y en muchos casos con una dilatada periodicidad, que podía ser de una vez al mes o incluso una vez al año. En el audio que se adjunta se comenta la importancia para los pueblos de la Tebaida de la feria de Lombillo. En otros casos se ha mencionado la feria del Espino o la de Cacabelos. Desde el punto de vista social y antropológico es reseñable la presencia de un conjunto de reglas, en muchos casos, no escritas que mediaban en los intercambios entre los tratantes o compradores y los vendedores. Este conjunto de reglas y de prácticas no escritas pasaban de generación en generación. Se aprendían desde la infancia y eran fruto de la observación. El trato dependía de la habilidad por ambas partes en la negociación pero la palabra dada acorde a las reglas establecidas tenía el máximo valor. Aún así, las ferias de ganado eran motivo de buenos negocios, pero también de dolorosos pleitos o desengaños. -
La subasta del horno comunal.
En la vida tradicional de los valles de la Tebaida ha sido alimento fundamental el pan. De hecho, el alimento ha dado nombre a los cereales de los que se produce, siendo así que cuando se iba a sembrar el trigo o el centeno, el habla popular decía: "ir a sembrar el pan" o incluso, ha dado nombre a los terrenos donde se sembraba el cereal, describiendo estos terrenos como los terrenos del pan. A pesar de que algunas casas aún conservan pequeños hornos familiares, la vida de la comunidad giraba en torno al horno comunal. Estos lugares consistían en pequeñas construcciones, ubicadas en un sitio céntrico, generalmente cerca de la plaza de la localidad o cerca de la iglesia, en cuyo interior se ubicaba un horno grande capaz de albergar la fabricación del pan suficiente para toda la población, si bien, en momentos en los que la densidad de población era muy alta, el horno estaba en funcionamiento a lo largo, prácticamente de todo el día para llevar a cabo varias hornadas. Estos hornos comunales han sido un ejemplo de la regulación y la gestión de la vida comunitaria llevada a cabo desde los concejos. El uso del horno y la tarea de hornear era subastada cada año en la plaza pública y dentro de un concejo propuesto a tal efecto, si bien, como se señala en el audio que adjuntamos se aprovechaba para subastar también alguna que otra tarea comunitaria como era el uso y la práctica del toque de campana. La subasta quedaba adjudicada al mejor postor, y debía de realizar la labor de hornear y mantener el horno comunal a lo largo de todo un año. -
Apañadera
La apañadera es un objeto tradicionalmente usado para la recogida de la castaña después de haber sido vareada por los hombres de la comunidad en los castaños propios o en los castaños comunes. Tradicionalmente ha sido un trabajo femenino complementario al trabajo masculino que consistía en subirse al árbol y varear. Es el objeto utilizado con anterioridad a los guantes que se usan actualmente para evitar que los erizos puedan hacer daño en las manos. Las apañaderas o pañaderas tenían forma de pinza y se usaban para pañar o apañar junto con la fardela o morral, objeto que también formaba parte de la práctica de la recogida de la castaña y que es denominado en algunos lugares como Curuxa o Curuxin. Relacionada con este objeto y este término se encuentra el término Pañadora o Apañadora que describe a la mujer que recoge con las fornazas o pañaderas los erizos de las castañas al varear. Este instrumento era elaborado artesanalmente con la madera del mismo árbol tal y como se describe en el audio que completa este elemento. Ha supuesto un conocimiento y una técnica artesanal que se ha perdido y solamente se conserva en la memoria oral. -
Campo de las danzas I ( rebaños)
El campo de las danzas es un espacio cercano a la localidad de Villanueva de Valdueza y a otras localidades de la Tebaida Berciana que actúa como imaginario y que se mantiene con fuerza en la memoria colectiva. Es un espacio que ha cumplido unas importantes funciones productivas vinculadas especialmente al ganado, pues como podemos comprobar en el audio que presentamos, ha sido un lugar muy transitado para el pasto del ganado. Pero a la vez, y así lo atestigua el topónimo, ha sido un lugar especial para el tiempo festivo. -
Palomar de Villanueva.
La economía tradicional en la Tebaida estaba basada en el aprovechamiento extensivo de cada uno de los recursos que la naturaleza aportaba. Este aprovechamiento se extendía a todos los animales que permitían la domesticación y el control por parte de los habitantes del lugar. La reproducción social de las distintas familias dependía del equilibrio mantenido por las distintas fuentes de recursos: ganado vacuno, cabrino y ovino, la huerta, el cultivo del cereal, el aprovechamiento de las castañas y las nueces, así como también en algunos momentos la caza. Completando este conjunto de formas productivas se encuentra el cuidado y cultivo de palomas en edificios singulares denominados palomares. Estos palomares, habituales dominadores del horizonte en Tierra de Campos en la meseta castellana fueron frecuentes también en la comarca de Bierzo y aparecen en los valles de la Tebaida, si bien en un estado abandonado y ruinoso. Cacabelos, Bembibre, Noceda y Rimor son algunas de las localidades que cuentan con alguno de ellos. El palomar que describimos se encuentra en Villanueva del Valdueza, en la parte superior de la localidad y de propiedad privada, situado en una zona conocida como "los trigales", debido a que se encuentra en una tierra donde habitualmente se sembraba trigo, acompañado de otros cultivos como guisantes y habas gallegas. De planta circular con una entrada inferior tapada en gran medida por la maleza, de una sola planta con más de doscientos nidales para el cultivo de palomas y pichones, y con una abertura en la parte superior para facilitar la entrada de los animales. La construcción de palomares ha tenido una clara función económica pues sirvió para la cría de colonias de palomas que aportaban a través de los pichones una importante fuente de proteínas para la dieta de muchas familias, al tiempo que suponía un excelente abono para las tierras a través de la palomina, excremento de las palomas rico en nitrógeno, excelente tanto para las tierras de cultivo como para las huertas familiares. -
De lobos y hombres II
En los trayectos a pie, sobre todo de noche, se despertaba el temor a la aparición de los lobos. Lo habitual, en el caso de que ocurriese, era la presencia siempre de varios de ellos, de modo que existía la creencia de que, una vez que aparecían iban dando golpes con el rabo a las piernas del caminante hasta que lograban tumbarle, y si esto ocurría, entonces ya no había escapatoria posible. Por tal motivo, tal y como se narra en el audio que se adjunta, lo más efectivo era subirse a un castaño y esperar hasta que clareara el día, o bien, hasta que se pudiera contar con alguna ayuda. -
La corta. Ganadería y cortar el roble
Los usos ganaderos han estado vinculados a zonas de montaña donde los pastos han sido el sustento principal para los animales domésticos. Estos usos productivos ganaderos han mantenido una economía de subsistencia en cuanto a los productos y alimentos de proteína animal, pero también han servido como bienes de intercambio a través de una red compleja y extensa de mercados de ganados que nutrían de ingresos a las familias locales, pero que han dado lugar a prácticas económicas relacionadas con tratantes de ganado, intermediarios e incluso expertos en el cuidado y la sanación de animales enfermos. -
El coste de la vida ( patatas )
La reproducción social en poblaciones de montaña ha resultado muy difícil. Tanto el invierno con las copiosas nevadas que se mantienen en la memoria oral, como el trabajo a destajo de los veranos hacían que la vida fuese tremendamente costosa sobre todo en energía consumida. Esto ha repercutido, sin duda, en los procesos migratorios que se ha sucedido a lo largo del tiempo. Raro es una familia no tenga al menos a uno de sus miembros que ha emigrado en algún momento, bien en la primera ola migratoria a Latinoamérica o bien ya en la segunda donde muchas personas de estos valles emigraron a probar suerte en varios países europeos, sobre todo Suiza y Francia. Algunos otros procesos migratorios de los pueblos de la Tebaida llevaron a algunos de sus habitantes al Norte de España. Es significativo el número de personas que han pasado un tiempo como emigrantes y que luego han regresado y han construido sus casas nuevas o bien renovados las casas familiares. El audio que presentamos recoge el testimonio de la dureza de la vida en la montaña, en concreto en la localidad de Montes de Valdueza. Dos eran los productos alimentarios de enorme importancia, uno de ellos “el pan” y otro la patata.








