Elementos inmateriales

Incluye un estudio de investigación sobre la antropología y su contextualización en el Patrimonio Comunitario del territorio, identificando todos los recursos del Municipio y su vinculación a la creación de productos, itinerarios culturales y turísticos.
  • Andar a días.

    Andar a días es una expresión recogida en una parte de la llamada Tebaida Berciana que se refiere a una práctica común asociada al cuidado del ganado relacionado sobre todo con la ganadería de montaña. Andar a días refiere a un uso comunitario de cuidar el ganado de toda la comunidad en función del número de cabezas del mismo que cada grupo familiar aporte al conjunto de todo el ganado de la localidad. Así cada siete cabezas de ganado, un miembro de cada familia debía cuidar el ganado durante un día. Este número de días era creciente en función del número de cabezas de ganado que se poseyera. En cambio los días de invierto y de nevada esto no podía llevarse a cabo y cada uno debía sacar sus cabezas de ganado a medida que se derritiese la nieve, pudiendo juntarse varios de ellos luego, pero ya de una manera informal y no regulada. El desarrollo de esta institución y su presencia muestra algo muy característico de las sociedades tradicionales, como es en determinados momentos, la fractura de lo mío que se pone al cuidado de lo de todos que refuerza los lazos de sociabilidad y apoyo mutuo tan característico de esta forma de vida. Esta presencia de lo comunitario en este contexto de protección del ganado se percibe en el momento en que alguna cabeza de ganado sufra alguna lesión o incluso resulte muerta. En este caso la restitución del valor de la misma corre a cuenta de la comunidad, pues el sentido de propiedad privada ha quedado en ese caso diluido.
  • La boda. ( el víspera)

    La celebración de una boda dentro de una pequeña comunidad era un motivo de fiesta y celebración muy importante. El tiempo festivo y ritual se adueña de la vida social durante algunos días, pero al mismo tiempo era también un acto religioso, pues la sociedad tradicional ha vinculado el acto ritual y religioso en la mayoría de los casos. Pero también ha sido un acto económico pues supone un gasto para las familias que unen sus lazos a través de dos de sus miembros. Este "derroche" económico marca también de un modo determinado las distintas relaciones sociales que quedaban en deuda por las invitaciones recibidas. La boda se alargaba durante varios días. Uno primero de preparación denominado "el víspera" o día de víspera, el día de la boda y luego ya el día posterior llamado " tornaboda". El centro de la preparación del día de la víspera era la preparación de la comida, pues estas celebraciones se llevaban a cabo en la casa de uno de los contrayentes. Para ello, y como comenta el audio que adjuntamos, se contrataba a un carnicero para que pudiera llevar a cabo el despiece de los distintos animales que se sacrificaban para el día posterior, el día de la boda. Para la preparación se reclamaba el servicio de uno o dos cocineros expertos con sus ayudantes para preparar y servir los platos a más del centenar de invitados que celebraban el evento en la casa particular, en los salones, pasillos y distintas habitaciones. Aparte del convite, otro gasto importante para ese día era el traje, pues debía de hacerse a medida y por parte de algún sastre de Ponferrada.
  • La corta. Ganadería y cortar el roble

    Los usos ganaderos han estado vinculados a zonas de montaña donde los pastos han sido el sustento principal para los animales domésticos. Estos usos productivos ganaderos han mantenido una economía de subsistencia en cuanto a los productos y alimentos de proteína animal, pero también han servido como bienes de intercambio a través de una red compleja y extensa de mercados de ganados que nutrían de ingresos a las familias locales, pero que han dado lugar a prácticas económicas relacionadas con tratantes de ganado, intermediarios e incluso expertos en el cuidado y la sanación de animales enfermos.
  • Mujer rural I

    El papel de la mujer en la sociedad rural de la Tebaida berciana ha sido fundamental. Ha ejercido una vital función de carácter social, pues con la complementariedad ejercida en las labores productivas junto con su labor en la vida familiar del hogar ha contribuido a la reproducción social durante cientos de años. A su vez ha ejercido y lo sigue haciendo, una importante función cultural ya que, en gran medida se considera la portadora de la tradición y de la memoria oral e inmaterial de los distintos grupos sociales en sus distintas manifestaciones, bien sean de leyendas o religiosidades populares, como de formas tradicionales de sanar, de cuidar o de cocinar, como de los distintos rituales de paso que han marcado de la vida íntima y familiar. Además han contribuido de un modo decisivo al cuidado del medio ambiente, pues su actividad ha sido responsable con los paisajes y la biodiversidad del entorno a pesar de la reiterada invisibilidad de su tarea poco reconocida.
  • Tocar la esquila.

    En el registro etnográfico que se presenta se menciona cómo el toque de la esquila a lo largo de las calles del municipio de Carracedo de Compludo era una práctica habitual, ritual y rutinaria que solamente dejaba de realizarse en momentos muy puntuales y por un acontecimiento destacado. En este caso, y a diferencia de otros lugares donde la tradición todavía se mantiene muy viva, como es el caso de algunas localidades de la sierra de Salamanca, la esquila con doble asa se pasaba de familia en familia, siendo un miembro de la familia quien debía de hacerla sonar al caer la tarde por las calles de la localidad. A pesar de que en el registro no se menciona el sentido de esta práctica que se remonta a momentos donde la religiosidad popular y sus creencias sobre la muerte y los difuntos marcaba tanto los tiempos como los espacios de la vida tradicional.
  • La sombra de los valles

    La expresión " por la sombra de los valles" alude a una forma tradicional de medir el tiempo en una estrecha relación con la naturaleza. La expresión se encuentra directamente relacionada con el pastoreo del ganado, actividad fundamental en los valles de la llamada Tebaida Berciana. La actividad del pastoreo, excepto en aquellos momentos en los que la nieve cubría de forma completa los valles se llevada a cabo de forma colectiva o colaborativa. Los ganados se agrupaban y los vecinos pastoreaban varios rebaños según le tocaba según la regla institucionalizada de "ir a días". El pastoreo denotaba un conocimiento del monte adquirido desde la infancia a través de todo un conjunto de categorías toponímicas que dotaban de un sentido local y cercano al territorio. El cuidado del ganado llevaba todo el día con la vigilancia puesta en el control del rebaño ante los distintos lugares sembrados y guiándose en todo momento por el sol y , sobre todo, por la sombra de los valles.
  • La subasta del horno comunal.

    En la vida tradicional de los valles de la Tebaida ha sido alimento fundamental el pan. De hecho, el alimento ha dado nombre a los cereales de los que se produce, siendo así que cuando se iba a sembrar el trigo o el centeno, el habla popular decía: "ir a sembrar el pan" o incluso, ha dado nombre a los terrenos donde se sembraba el cereal, describiendo estos terrenos como los terrenos del pan. A pesar de que algunas casas aún conservan pequeños hornos familiares, la vida de la comunidad giraba en torno al horno comunal. Estos lugares consistían en pequeñas construcciones, ubicadas en un sitio céntrico, generalmente cerca de la plaza de la localidad o cerca de la iglesia, en cuyo interior se ubicaba un horno grande capaz de albergar la fabricación del pan suficiente para toda la población, si bien, en momentos en los que la densidad de población era muy alta, el horno estaba en funcionamiento a lo largo, prácticamente de todo el día para llevar a cabo varias hornadas. Estos hornos comunales han sido un ejemplo de la regulación y la gestión de la vida comunitaria llevada a cabo desde los concejos. El uso del horno y la tarea de hornear era subastada cada año en la plaza pública y dentro de un concejo propuesto a tal efecto, si bien, como se señala en el audio que adjuntamos se aprovechaba para subastar también alguna que otra tarea comunitaria como era el uso y la práctica del toque de campana. La subasta quedaba adjudicada al mejor postor, y debía de realizar la labor de hornear y mantener el horno comunal a lo largo de todo un año.
  • El coste de la vida ( patatas )

    La reproducción social en poblaciones de montaña ha resultado muy difícil. Tanto el invierno con las copiosas nevadas que se mantienen en la memoria oral, como el trabajo a destajo de los veranos hacían que la vida fuese tremendamente costosa sobre todo en energía consumida. Esto ha repercutido, sin duda, en los procesos migratorios que se ha sucedido a lo largo del tiempo. Raro es una familia no tenga al menos a uno de sus miembros que ha emigrado en algún momento, bien en la primera ola migratoria a Latinoamérica o bien ya en la segunda donde muchas personas de estos valles emigraron a probar suerte en varios países europeos, sobre todo Suiza y Francia. Algunos otros procesos migratorios de los pueblos de la Tebaida llevaron a algunos de sus habitantes al Norte de España. Es significativo el número de personas que han pasado un tiempo como emigrantes y que luego han regresado y han construido sus casas nuevas o bien renovados las casas familiares. El audio que presentamos recoge el testimonio de la dureza de la vida en la montaña, en concreto en la localidad de Montes de Valdueza. Dos eran los productos alimentarios de enorme importancia, uno de ellos “el pan” y otro la patata.
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