Bienes históricos o artísticos
Inventario de Bienes Muebles en diversas localidades del Municipio de Ponferrada. Incluye la actualización de los Inventarios de Bienes Muebles de la Iglesia Católica sobre las bases de datos existentes, así como la elaboración de nuevos inventarios del Patrimonio Mueble de titularidad municipal.
-
Villanueva de Valdueza. Ermita del Santo Cristo
Pequeño edificio de planta rectangular cubierto a dos aguas con pórtico delantero. En su construcción, de mampostería cuarcítica, destaca la puerta medio punto con impostas lisas. El interior es sumamente sobrio, desprovisto en su totalidad de cualquier tipo de revocos. Se cubre con armadura moderna de mar y nudillo atirantada y en su frente conserva un retablo neoclásico con una imagen de bulto de Cristo crucificado. Antiguamente estuvo dedicada a la Vera Cruz. -
Montes de Valdueza. Ermita de la Santa Cruz
Pequeño edificio, recientemente restaurado, de nave única y planta cuadrangular. Erigida a comienzos del siglo XVIII, conserva cuatro réplicas de piedras de origen visigodo encima de su único acceso, origen de esta ermita. Se encuentra a las afueras del pueblo de Montes de Valdueza, al pie del camino que conduce a la Herrería de los Monjes, y conserva un sencillo mobiliario litúrgico, concentrado en su retablo mayor. -
Carracedo de Compludo. Iglesia de Santiago
Simplicísimo edificio de mampostería. Consta de una sola nave, cabecera rectangular con sacristía anexa, humilde pórtico sobre la portada de acceso y espadaña a los pies. Su construcción se data en 1572, y se debe al transmerano Juan de la Fuente. Apenas esta espadaña distingue al edificio del resto de la arquitectura popular del pueblo. Se debe reseñar que este templo no se orienta canónicamente. Así, la cabecera se orienta al norte (realmente, noroeste). Consecuentemente, la única portada de ingreso se dispone al este, la sacristía al oeste y la espadaña al sur. -
San Clemente de Valdueza. Iglesia de San Clemente
Humilde edificio levantado en 1704 en la parte alta del pueblo, trasladado del solar original de la iglesia anterior por problemas de inundaciones. Consta de nave única, cabecera recta, estancias anexas y poderosa espadaña a los pies. En su interior conserva un par de retablos, el mayor y uno lateral dedicado a la Virgen del Rosario. A mayores, sus muros exhiben alguna otra talla de interés de época barroca. -
Villanueva de Valdueza. Iglesia de la Asunción
Edificio de origen románico, adornado en su interior de pinturas murales góticas. En su altar está enterrado Lope García de Castro, Virrey del Perú y natural de esta villa. Destaca por la riqueza de sus bienes muebles y por albergar la talla de la Guianina. Al interior se aprecia perfectamente su estructura básica de iglesia de nave única cubierta con armadura de madera, capilla mayor semicircular cubierta con bóveda y capilla anexa frente a la puerta de acceso. Conserva tres retablos barrocos, el mayor y dos colaterales. -
Salas de los Barrios. Capilla de la Visitación
Edificio de planta rectangular, cabecera recta, nave única, nártex y sacristía, dispuesta detrás del ábside. Se remató en 1555 a expensas del abad de Compludo, Francisco del Rincón, que la escogió para su enterramiento. De las armaduras que la cubrieron por completo, obra de Juan de Rodas con intervención de Nicolás de Brujas, quedan las de la cabecera y la sacristía. Merece especial atención, por pertenecer al mismo impulso constructivo, la casa rectoral, anexa a la parte oriental del edificio y comunicado en su día con la iglesia. Conserva un alfarje de la misma cronología que los descritos. -
Villar de los Barrios. Ermita del Santo Cristo
A la entrada de Villar de los Barrios nos recibe la Ermita del Santo Cristo, edificación de 1627, reformada en 1830. Al exterior, su sobriedad va condicionada por el áspero aparejo de su fábrica, a base de una mezcla de sillarejo y mampostería cuarcítica, con sillares de correcta labra en caliza y granito para vanos, esquinas, y cornisas. Al exterior se manifiesta su sencilla planta, pese a la adición de diversos volúmenes a su alrededor. El cuerpo central corresponde a la nave, de notable desarrollo tanto en altura como en longitud. Al norte se añadió un amplio pórtico para cobijar a los fieles durante las celebraciones, abierto con tres arcos a septentrión y otro más al oeste. A la izquierda del pórtico, una gran construcción de forma cúbica corresponde a la sacristía. Tanto esta, como la propia cabecera del templo se manifiestan en el alzada oriental, con su característicos aparejo y tres ventanas rectangulares, dos pertenecientes al primer espacio, otra al camarín adosado al testero. La amplitud de este último se percibe en el alzado sur puesto que el cuerpo de la iglesia es ligeramente más ancho que el espacio añadido. Pero el punto más llamativo de la ermita es su fachada oeste, erigida en distintos materiales y articulada principalmente en dos cuerpos. El inferior se abre por medio de una fachada clasicista con pilastras lisas, arco de medio punto sobre impostas molduradas, arquitrabe próximo a las formas canónicas y tímpano triangular partido en su centro para albergar una pequeña hornacina. Aunque a mitad de este cuerpo encontramos un ligero resalte, lo cierto es que el corte no se produce hasta unas hiladas más arriba, conde una imposta lisa y saliente anuncia el arranque de la espadaña. En ella encontramos balcón volado, y dos cuerpos de troneras el primero con dos huecos y el segundo con uno y de menor tamaño. Como si de una superposición de piezas se tratase, en esta ascensión encontramos aletones laterales, molduradas recercadas y pirámides vignolescas. Al interior, la arquitectura resulta igualmente sobria, con muros parcialmente encalados, excepto donde se muestra la sillería, que corresponde a las pilastras que compartimentan la nave en tres tramos mas la cabecera y el camarín. Su cubierta se efectúa por medio de bóvedas de lunetos lisas, de yeso, algún tramo de cañón y una cúpula de media naranja en el espacio del trasaltar. Frente a esta sobriedad desborda el conjunto mobiliario, una soberbia colección de retablos barrocos y rococós, próximos en cronología y ricos en iconografía y tipología. Especialmente relevante es el de la capilla mayor, a modo de retablo transparente y donde se ubica la imagen titular del templo.







