Fichas
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Pie de cruz
Esta pieza que sirve de base para la cruz procesional de la ermita es, en realidad, la suma de distintos elementos de distinta factura y cronología. La más reciente es la propia base, en forma de H, sobredimensionada respecto al resto. Sobre ella se alza un vástago cuadrangular, con una parte acanalada en su centro. Por encima, un remate cúbico, con molduras simples arriba y abajo y una decoración de gotas en su parte inferior. Este último detalle es el que nos hace pensar que quizá hizo juego con los hacheros que también conserva el templo con idéntica decoración. Como aquellos, esta también carece de policromía -
Pareja de hacheros
Hacheros de vástago torneado con molduras de distintos tamaños y pie triangular construido a partir de placas rectangulares con costillas en sus ángulos y aplacados mixtilíneos en sus frentes. Bajo el pie asoman tres patas a modo de piezas enrolladas. Carecen de policromía -
Pila benditera
Pequeña pila benditera embutida en el muro, de desarrollo semiesférico y con un bocel ligeramente redondeado en su borde exterio. El interior es cóncavo y está labrado de forma hemiesférica. Fruto de su colocación en el muro será también el ahuecado del muro por encima de la misma para facilitar a los fieles el acceso a su interior -
Crucero
Crucero de factura contemporánea dispuesto en las inmediaciones de la ermita de las Encarnación, quizá remedando la existencia de otros anteriores. Se alza sobre un basamento cuadrangular de piedra y la cruz propiamente dicha se talló en madera. Esta tiene perfil de cruz latina con unas piezas angulares en el centro para rigidizar su estructura y con unos remates afinados y redondeados en los extremos. -
Azulejo identificativo
Pieza cerámica de forma cuadrangular esmaltada en blanco, sobre la que se identifica con letras azules el carácter del edificio. Son muy habituales en todos los templos de La Tebaida -
Molinos "las Redigadas"
En San Pedro de Montes había cuatro molinos, dos de ellos eran de propiedad y de uso privado o privativo, de modo que no participaban generalmente de su uso los habitantes del pueblo. Eran propiedad del Monasterio. Los molinos que eran de propiedad comunal eran dos y se conocían con el nombre de “las redigadas”. Estos molinos aprovechaban la fuerza del agua de los arroyos de las Furnias y del arroyo de Valdecarretas, arroyos que vierten sus aguas al río Oza y que en el invierno y en época de crecida acogen un buen caudal de agua con la fuerza suficiente para realizar la molienda. Estos molinos se regulaban habitualmente a través de un derecho de molienda que se podía comprar para uno mismo, pero también se podía comprar el derecho de molienda de otra persona que no necesitase moler o bien que ya hubiera abandonado el pueblo. En una crecida el río destruyó estos antiguos molinos conocidos como las redigadas y el pueblo construyó otros dos en un lugar más cercano que aún se mantienen. El molino que se encuentra cercano a la carretera tiene una planta rectangular, las paredes se encuentran en buen estado, se percibe la canalización de entrada del agua a la maquinaria, pero más arriba, la canalización se encuentra tapada por la maleza y está perdida. Respecto al mecanismo está completo y bien cuidado. -
Fuente Los Chanos.
Las fuentes han sido objeto de control y de disputa desde tiempos inmemoriales y la lucha por el agua continúa. En la localidad de San Pedro de Montes la posesión del agua era una señal de dominio sobre lo natural y lo sobrenatural. La fuente de los Chanos es una fuente muy peculiar puesto que se sitúa en un lugar donde el agua se regulaba en tiempos monásticos por la propia orden religiosa, y cuando no tenían necesidad de ella, ya podía el pueblo disponer de ella. Por tal motivo y labrado en piedra de granito se pueden ver las canalizaciones hacia un lado y hacia otro en función de un procedimiento rudimentario, artesano pero de gran ingenio que se conserva bien restaurado. Actualmente el agua estaba perfectamente canalizada hasta su lugar de recepción correspondiente. En la actualidad ya se ha perdido la canalización y el agua, en época de abundancia de ella se desparrama por el camino de ascenso. -
Fuente El Rabaneo.
Se desconoce la fecha de la construcción, si bien está bien documentada la fecha de la renovación de la fuente y del lavadero que fue hace unos 20 años por indicación del alcalde pedáneo correspondiente. La fuente actualmente está en desuso habitual, pero tiene una gran importancia para la historia de la localidad tal y como se puede percibir en la memoria de los habitantes de Villanueva, por tal motivo consideramos que la renovación que se hizo de la misma no tuvo en cuenta estos aspectos y se transformó su forma original perdiendo también valor el lugar. La importancia etnográfica de este elemento radica en su relación con otras dos fuentes que nos permiten conocer el origen del poblamiento de Villanueva. La primera de las fuentes es conocida con el nombre de ARANTIGUA. Esta fuente se sitúa en las laderas arriba y es el primer punto de toma de agua que se recuerda en la memoria de los habitantes de Villanueva. Actualmente se encuentra tapada por la maleza y con un acceso imposible. En una etapa posterior el poblamiento fue descendiendo en dirección hacia el río y se abandonó por tanto esta primera toma de agua. Es necesario recordar la importancia de las fuentes y manantiales en un contexto donde todavía no hay canalizaciones regulares ni, por supuesto agua corriente. La segunda toma de agua una vez que el poblamiento había cambiado es el conocido como el POZO DEL TRUCHEIRO. Es un manantial que actualmente ha sido también radicalmente modificado y que se encuentra tapado y sin posibilidad de uso. Solamente en época de aumento del caudal el agua desborda y mana hacia fuera. Ha sido muy importante para la comunidad pues ha sido durante mucho tiempo el lugar de donde se obtenía el agua para beber, y además se obtenía el agua necesaria para las labores del horno comunal. Durante algún tiempo esta toma de agua fue muy importante y se complementaba con la fuente de El RABANEO que contaba a su vez con un lavadero que como dejó de ser funcional, en la renovación de la fuente desapareció. Solamente se puede percibir la forma del mismo.







