Cuatro molduras esquineras doradas idénticas que adornaron el marco del gran lienzo de "La batalla de Lepanto" que está en la sacristía vieja de la basílica de la Virgen de la Encina.
Extraordinario conjunto de la Asunción de la Virgen realizado en alabastro. Consta de peana compuesta de rocallas y cabezas de querubes. Sobre ella se alza la imagen en una actitud muy movida, rodeada de ángeles y con vestimenta volada que acentúa ese dinamismo del conjunto. Mientras su mano derecha va al pecho, la derecha se alza hacia las alturas al tiempo que la cabeza hace lo propio. Es una obra de magnífica factura, debida a algún maestro de primera fila. Cabe recordar que por entonces estaban trabajando en este entorno alguno de los Sierra, aunque cronológicamente esta obra parece algo posterior a la estancia de Tomás de Sierra por estos lares
El autor del lienzo, Blas González García-Valladolid (Valladolid 1839-1919), perteneció a una familia de pintores y se especializó en retratos. Llegó a pintar a la reina Isabel II.
Esta obra, ya de senectud, muestra a la ponferradina y benefactora del Hospital de la Reina Luciana Fernández Baylina, de medio cuerpo, sentada en un sillón, con la mirada perdida y serena. Porta un abanico cerrado en sus manos y para posar ha dejado un libro en una mesita circular de apoyo, volumen que parece religioso, con los cantos dorados y un broche metálico de cierre abierto.
La mirada del espectador es dirigida al rostro gracias al fondo de colores neutros (rojizos y marrones) y al sobrio vestido negro que porta la dama, abotonado hasta arriba. Tan solo se adorna con un broche de oro en el cuello, a juego con los pendientes, y un dije prendido en el antebrazo. Una sortija en la mano izquierda informa de su condición de casada. Lleva su pelo cuidadosamente recogido en un discreto moño.
Como es habitual en la obra de este pintor el tratamiento de las figuras retratadas expresan su temperamento.
El retrato se hizo una vez fallecida la representada, a partir de una fotografía.