Iglesia parroquial de San Antonio, inaugurada en 1975 para sustituir las funciones de la antigua iglesia de San Antonio el Viejo.
A ella se han trasladado algunos bienes de localidades del valle el Oza.
Antigua parroquia de San Antonio, en la actualidad ermita utilizada como Museo de Semana Santa de Ponferrada.
Hoy, una moderna parroquia cercana heredó su advocación y feligresía.
La iglesia de San Martín está situada entre Salas de los Barrios y Lombillo (de ambas localidades es parroquia), en paraje aislado, pero junto al puente medieval de San Martín, de origen medieval.
Se trata de un gran edificio, de compleja historia, que según los testimonios documentales llegó a pertenecer al priorato de Compludo. Románico en origen, presumiblemente de una nave), resta de este periodo el ábside (de planta recta al exterior y semicircular al interior) y la humilde portada occidental, situada debajo de una torre pórtico y con una inscripción reaprovechada de difícil lectura.
El edificio actual, levantado en mampostería, responde a una gran reforma operada a mediados del siglo XVI, que la configuró como un templo de tres naves, sacristía adosada al sur de la cabecera y varias dependencias anejas que se fueron levantando, hoy arruinadas.
La pequeña ermita de Lombillo hace las veces en realidad de iglesia parroquial al compartir el templo de San Martín -verdadera parroquia- con la vecina localidad de Salas de los Barrios. Se trata de un recogido edificio de planta rectangular, construido en sillarejo y mampuesto, si exceptuamos ciertos refuerzos de sillería que se disponen en los puntos estructuralmente más débiles del edificio. Los muros laterales son totalmente lisos, con alguna pequeña ventana a la altura del presbiterio y sendos contrafuertes que marcan el paso a la capilla mayor. Su cabecera es cuadrangular y su testero recto. Ninguna concesión a lo decorativo encontramos en esta parte del edificio. Más relieve adquiere la fachada principal, con arco de medio punto de buenas dovelas en su centro y sobre ella una minúscula hornacina y una ventana rectangular que aporta luz tanto al coro como a la oscura nave. Por diversos desconchones y catas realizadas en este frente es apreciable que el material con que se construyó es idéntico al resto del templo, aunque aquí se encuentra mayormente oculto por un grueso revoco. Corona la fachada una moderna espadaña de piñón triangular, moldura separadora y remates ornamentales concebida para alojar una única campana en su tronera de arco de medio punto.
El sobrio interior, cubierto a dos aguas y con techumbre de yeso en la nave y con armadura de madera en la cabecera, hermana bien con el exterior. A pesar de ello, conserva un conjunto retablístico de interés, con tres piezas de época barroca, en la que el mayor descolla por su buena hechura y por la inclusión en su imaginería de imágenes de cronología anterior que quizá nos estén hablándo de un retablo anterior o incluso de un edificio primitivo.