Tipos de bienes

Conjunto de fichas

Fichas

Búsqueda avanzada
  • Frontal de altar

    Frontal de lienzo granate, de una sola pieza de factura industrial, sin galones. El marco de madera policromada muestra una cenefa seriada a partir de motivos vegetales, rematada en su eje superior por una cartela ovalada. La decoración en relieve se interrumpe en el listón inferior, dejando una ancha parte central lisa, seguramente porque acometería una grada en su momento, hoy inexistente.
  • Peanas

    Pareja de soportes sitas en las hornacinas laterales del retablo mayor, para sostener las tallas de San Roque y San José con el NIño. Se componen de un dado central cúbico con dos rebajes concéntricos, flanqueado por dos aletones apoyados en sendas hojitas. En el frente, en su parte superior, luce una tarja de vegetales carnosos y otros motivos vegetales.
  • San Antonio de Padua con el Niño

    Escultura de bulto redondo de San Antonio de Padua cuya representación se acoge a la iconografía más habitual del santo. Es decir, en pie, vestido con hábito franciscano y sujetando un libro con la mano izquierda sobre el que se alza una pequeña imagen del Niño Jesús en alusión a la visión que tuvo San Antonio en las proximidades del castillo de Camposampiero del conde Tisso. Contrastan sus efigies, pues mientras el santo va cubierto por completo por sus gruesas vestiduras el infante va desnudo. El trabajo de los paños es correcto y está bien resuelto, incluso marcado el ligero avance de la pierna izquierda. Su rostro esboza una ligera sonrisa y su acaracolado cabello parece una seña de identidad del escultor, pues se repite también en el Niño.
  • San José con el Niño

    A pesar de tratarse de una escultura relativamente contemporánea encontramos cierto interés en ella por el aspecto de los rostros de San José y del Niño, lejos de los habituales tipos industrializados que suelen recoger la mayor parte de estas imágenes. No se han podido localizar los sellos de su procedencia, lo que aclararía mucho este atípico detalle. El patriarca va vestido con larga túnica grisáceo y manto marrón prendido en el pecho, mientras el Niño lleva una túnica rosa y sujeta una pequeña cruz dorada contra el pecho. San José luce barba corta y melena peinada al medio. Ambos rostros son dulces y serenos, de facciones escasamente marcadas, y con una característica caída de ojos.
  • Asunción de la Virgen

    Este grupo de la Asunción de la Virgen es la imagen más interesante del retablo mayor de Villanueva de Valdueza. Tallada coetáneamente al propio retablo es gran bloque lígneo en el que sobre una base de querubes se alza la Virgen ligeramente agachada, quizá tratando de mostrar esa actitud de ascenso a las alturas. Sus ampulosas vestiduras se llenas de alatonados pliegues, especialmente en la parte inferior de túnica y manto, pues en el torso al ceñirse por la cintura son finos y multiplicados. La imagen busca la expresividad a través de la gestualidad de las manos, pues el rostro resulta un tanto impávido. Aún así, el trabajo de la testa es interesante, con modelado algo blando de las carnes y una larga cabellera ondulante que cae a ambos lados de la carta y hasta el pecho. La policromía del conjunto es bastante sobria, con colores claros , exceptuando ciertos toques rojizos y marrones para los ribetes y exornos vegetales.
  • San Roque

    Imagen de factura bastante popular con San Roque como protagonista, acompañado por el habitual perrito y ataviado con emblemas santiaguistas. Con la mano izquierda se remanga la túnica para dejar al descubierto sus llagas, mientras con la diestra sujeta el bordón de peregrino. Su túnica con esclavina, lleva también las conchas santiaguistas, como en el sombrero de ala ancha con que toca su cabeza. Alza su cabeza para dirigir la mirada hacia las alturas permitiendo ver también sus apenas definidas facciones.
  • Santa Ana enseñando a leer a la Virgen

    La iconografía de Santa enseñando a leer a la Virgen tiene una larga tradición desde la Edad Media, aunque con el siglo XVI experimentó un repunte en su representación como grupo escultórico. Su efusividad durante la contrarreforma venía dado fundamentalmente por el tema mariano, defendido a capa y espada y a la búsqueda de nuevas representaciones que fortaleciesen la figura de María. Aquí se nos presenta a Santa Ana sentada, vestida con túnica, manto y toca, y a la Virgen en pie, con túnica ceñida y "en cabellos". Este contraste en la representación de las edades fue algo buscado con por todos los artistas de uno u otro modo. La madre sujeta el libro con su mano izquierda mientras pone su mano derecha sobre el hombro de María. La joven, por su lado, ayuda a sostener el libro pero con su mano izquierda se ayuda en la lectura de las Sagradas Escrituras. Por el tratamiento de sus paños es una obra de un incipiente barroco, muy popular, pero consciente de ciertos avances estilíscos, aunque el modelo utilizado nos retrotrae a las centurias anteriores. Su policromía es muy sobria, a base de colores planos, pero en los orillos asoman cenefas con alguna estofadura.
  • Puerta del tabernáculo

    Puerta de formato rectangular con talla en bajorrelieve en su cara externa y lisa en su interior. Centrando la composición aparece Santo Tomás de Aquino, vestido como monje dominico y rodeado de un cúmulo de objetos que completan su iconografía. Por un lado sujeta en sus manos una pluma y una custodia de tipo sol, atributos de "Doctor eucarístico". A sus pies se recogen un perro, símbolo de fidelidad, una fuente, aludiendo a su manantial de sabiduría, y entre ambos una serie de pequeñas piedras. Por encima del santo se dispone una larga filacteria con inscripción identificativa sostenida por dos angelitos alados.