Bienes históricos y artísticos
Conjunto de fichas
- Título
- Descripción
-
Bienes históricos y artísticos
-
Colección de bienes históricos y artísticos de la Tebaida Berciana.
Fichas
-
Talla: Virgen Niña
Virgen niña de pie sobre subaje alzado por alta peana. La Niña mira arrobada al cielo con las manos unidas a la altura del pecho. Viste manto amarillo. Posee un aro metálico como nimbo -
Andas de la Virgen de la Encina
Andas procesionales de madera forradas por láminas de plata y adornadas por elementos de bulto realizados en plata fundida y vaciada. La estructura central se compone de dos pisos rectangular, el inferior de mayor tamaño ornado todo su contorno con cenefas vegetales y resaltes rectangulares con emblemas relacionados con Ponferrada, el territorio berciano y la Virgen de la Encina (mitra de Santo Toribio, puente de la ciudad, mitra del obispo Osmundo y Nuestra Señora). Sobre este primer piso se dispusieron cuatro figuras de bulto, una en cada esquina, todas arrodilladas y mirando a la Virgen: delante dos caballeros templarios y detrás dos ángeles mancebos. Entre estos últimos se colocaron también dos grandes jarrones sobre altas peanas para disponer las ofrendas florales. El piso superior, de menor tamaño, va orlado en su derredor con similares ornatos fitomorfos a los que se incorporan cabezas de querubes. En cada uno de sus lados se aplicaron otras tantas cartelas ovales de cueros recortados, en este caso pobladas por los emblemas de peregrinación a Santiago y a Jerusalén, además de la cruz de Peñalba y un mapa de la comarca del Bierzo. Aún sobre este cuerpo se dispone una peana octogonal de notable altura y sinuoso perfil en la que los motivos vegetales ya enunciados se mezclan con los de raíz geométrica y un espejo oval en cada lado con diversos emblemas marianos, presididos por la propia puerta de la basílica de la Encina. Por delante se asientan otros dos jarrones, ídénticos a los del piso bajo pero sin peana de realce. Resta por mencionar que los cuatro cargaderos que sustentan las andas llevan guardas de plata, que remedan el estilo rococó. Los detalles son innumerables, pero entre ellos se puede mencionar la campana dispuesta en la parte delantera, la escena de la aparición de la Virgen, representada simbólicamente en el frente de las andas, o la corona dorada que se dispone en la parte trasera. -
Tribuna de púlpito
Tribuna de planta semioctogonal. Cinco de sus facetas soportan los balaustres torneados enmarcados por pilastrillas con golpes de talla. Cada faceta dispone de una pillastrilla y dos balaustres. Las facetas que faltan posibilitaban el acceso a tal tribuna. -
Basa de hachero
Basa prismática de remate troncocónico, moldurada en sus extremos superior e inferior. Contiene en su parte superior un agujero para encastrar el pie del hachero. Este carece del asa de forja que tiene su compañero -
Basa de hachero
Basa prismática de remate troncocónico, moldurada en sus extremos superior e inferior. Contiene en su parte superior un agujero para encastrar el pie del hachero y un asa de forja -
Peanas
Dos peanas de fabricación industrial en forma de pilastras acanaladas. -
Tarja del retablo de San Vicente Ferrer
Guirnalda de flores circular envuelta en un resplandor de finas potencias. En el círculo central se talló un triángulo en relieve y se añadió una inscripción en letras rojas: ECCS (quizá abreviado ECCLESIA). -
Lienzo: San Vicente Ferrer
Gran lienzo en formato vertical, financiado por el generoso testamento del obispo don José Flórez Osorio, El santo levantino tenía fama de curaciones milagrosas ante enfermedades de difícil sanación, como de diversas enfermedades físicas y mentales, como ceguera, parálisis, lepra, sordera... pero entre su haber figura también la resurrección de un muerto, gracias a su oración que favoreció la intercesión divina. Es el milagro corporal más extraordinario que puede hacerse, y en el haber de san Vicente obran unos cuantos, al decir del proceso de beatificación. El caso que nos ocupa delinea una iconografía poco habitual. Dividido compositivamente en dos el lienzo en dos partes casi iguales en sentido transversal por un nubaje que señala el plano terrenal y el celestial, se ve arriba al santo dominico alado en la gloria de Dios rodeado de las cohortes angélicas. Dos ángeles sostienen una filacteria inscrita con una frase atribuida al valenciano: "TIMETE DEVM ET DATE ILLI HONOREM [quia venit hora judicii eius]" (Temed a Dios y dadle honor, porque la hora del Juicio [Final] se acerca). Un angelito, a los pies del dominico, porta un libro abierto donde se lee: "BIBLIA SACRA". Por la intercesión vicentina se ha obrado el milagro de la resurrección de una mujer, que se yergue todavía con el sudario del féretro abierto señalando al santo. Una multitud de autoridades (parecen los regidores de una ciudad, hidalgos...) con velas encendidas asiste a la maravilla. Muchos de ellos visten alba blanca sobre los ropajes negros. Al otro lado de la escena, un nutrido grupo de tullidos de variada condición asisten también al hecho milagroso, esperando que la misericordia del santo se ocupe de ellos. Es interesante señalar que el suceso terrenal ocurre en ambiente urbano, el que fue tan propicio para la expansión de las doctrinas vicentinas. En el intradós de la clave del arco-hornacina que cobija el lienzo campea la cruz dominica.