Mesa de altar compuesta de un tablero moldurado que se retranquea entre dos pilastras acanaladas. Su mínimo entablamento soporta el tablero de la mesa.
En el centro de la mesa campea un medallón moldurado con un cáliz pintado entre dos palmas, sobre fondo azul.
Imagen de la Virgen de pie, en actitud orante, enmarcada por una mandorla radiada. Se apoya en una doble peana, la inferior añadida, y la superior, tallada y solidaria con la pieza, decorada con cabecitas aladas.
La Virgen lleva larguísima melena tallada, distribuida por sus hombros, de color castaño.
Porta ricas vestiduras, doradas y con estofaduras de pincel, sin distinción de tratamiento entre vestido y manto en cuanto a color, pero sí en los estampados (amplio ribete dorado y estampado de estrellas en el manto y decoración floral policromada en el vestido). Un cinturón rojo se anuda a la cintura.
Asoma el calzado por debajo del vestido.
La gran corona, de talla y dorada, parece posterior, seguramente confeccionada entre los siglos XVIII-XIX.
Mesa de altar compuesta de un tablero liso flanqueado lateralmente por dos pilastras con una moldura romboidal. Su entablamento, liso, soporta el tablero de la mesa.
Está toscamente jaspeada. En el centro de la mesa se pintó un medallón con el monograma mariano.
Retablo de un cuerpo, policromado iy dorado, rematado por una gran tarja en su parte central, sin ático.
Abre una gran hornacina central (para acoger a la única imagen, la Inmaculada) entre dos columnas salomónicas decoradas en su fuste con racimos de uvas y hojas de parra, con capiteles corintios. Los laterales están enmarcados por sendas pilastrillas con decoración floral. Carece de predela.
El entablamento se interrumpe por un panel que arranca del arco de medio punto y desborda la altura del cuerpo con una dos grandes volutas talladas
Imagen vestidera (de bastidor) de factura popular, a la que únicamente se tallaron manos y cabeza, Su mirada ensimismada denota las limitaciones del artista.
Su peana es de talla policromada, con decoración de dentellones.
Conserva al Niño en su mano izquierda, pero no es el que le pertenece en origen.
Mesa de altar compuesta de un tablero liso flanqueado lateralmente por dos pilastras con una moldura romboidal. Su entablamento, liso, soporta el tablero de la mesa.
Está toscamente jaspeada. En el centro de la mesa se pintó un medallón con el monograma mariano.