Bienes históricos y artísticos

Conjunto de fichas

Fichas

Búsqueda avanzada
  • Talla: San Bartolomé con el demonio

    La composición del conjunto es eficaz a la hora de acentuar el dramatismo de la escena. Sobre una peana estrangulada en su parte central para acentuar la sensación de inestabilidad, se dispone tumbado un musculado demonio desnudo de forma antropomorfa. Cornudo, rojizo, musculado y con actitud de dolor, flexiona piernas y brazos. Se retuerce de dolor ante el peso de san Bartolomé, que lo pisa y lo domina con una cadena que tiene atada al cuello. El santo, por el contrario, sereno, dispuesto sobre él, levanta la mano libre (que quizá dispusiese de una perdida cruz con varal) y torna su cabeza hacia el cielo, desentendiéndose de la criatura infernal. Su atuendo, con buenos plegados, consiste en un vestido que cubre su cuerpo y un manto de amplios vuelos con buen tratamiento de plegados
  • Talla: San Vicente Ferrer

    Talla de tamaño natural que representa al dominico valenciano de pie sobre una roca, en inestable equilibrio para provocar un escorzo. Un perro (Domini canis) se sitúa a sus pies. Su cabeza, de amplia tonsura y discreta barba triangular, se adorna con un halo dorado (que le pertenece). El movimiento se logra, además de por la forzada posición del predicador valenciano, por el tratamiento de los pliegues de alba y hábito, especialmente llamativo en el cuello del capuz, afectado de nervioso vuelo.
  • Talla: Santa Ana enseñando a leer a la Virgen

    Conjunto escultórico sobre peana solidaria ornada en su parte central con una cabeza de serafín alado. Una corpulenta madre, sentada y sosteniendo un libro abierto, enseña a su hija a leer. Esta se dispone a su regazo, de pie, y señala el punto donde está leyendo con la mano derecha. A pesar de que santa Ana apoya amorosamente a su hija apoyando la mano sobre su brazo, tiene la mirada perdida, con poca intención de más contacto visual con la pequeña. Santa Ana porta toca, que no deja ver el cabello y le cubre todo el pecho, vestido y manto, ambos estampados con flores. La pequeña Virgen lleva un vestido rojo. Destaca el cabello dorado de la pequeña, que se confunde con una diadema frontal, casi una corona
  • Talla: Santo jesuita

    Anónimo jesuita, de joven aspecto, pelo corto y recortada barba, que se presenta de pie, con ceñido hábito cogido por un cinturón atado con un lazo y del que pende un rosario. El cuello del hábito se muestra levantado. Realza esta ya de por sí estilizada pieza el larguísimo varal rematado en cruz que sostiene con la mano derecha. La cabeza se adorna con un nimbo dorado (tratado casi a modo de gran diadema con pedrería -de madera- incrustada).
  • Talla: Santo Domingo de Guzmán

    El dominico, representado casi adolescente, se muestra en delicado equilibrio sobre una esfera en la que tan solo apoya un pie, como suspendido en el aire. Ataviado con el hábito de la Orden, apenas se aprecia el manto, puesto que es una dinámica alba la que adquiere el protagonismo, reservando el hábito a la parte posterior. La cabeza, con amplia tonsura, muestra una estrella en la frente. Sostiene un pluma en la mano derecha y un libro abierto en la izquierda.
  • Talla: San Joaquín

    San Joaquín, apoyado en un bastón con puño, se muestra de pie sobre peana solidaria. Avanza el pie izquierdo y levanta un libro cerrado con la mano del mismo lado. Su vestido se complementa con un manto que vuela por uno de sus lados, todo ello con vibrante estofadura de pincel.
  • Talla: Santa franciscana

    Monja de pie ataviada con hábito franciscano estampado todo él de motivos florales. Recoge el pliegue del mismo con su mano izquierda por debajo de la cintura (ceñida por cinta, no por cíngulo). La toca cubre la cabeza y oculta el cuello en delicados pliegues longitudinales que contrastan con los verticales del cuerpo. Por debajo del hábito, la camisa de lino hasta la muñeca, que se aprecia en el brazo derecho. El tratamiento de la faz del rostro es la parte peor conseguida de la pieza, demasiado plano pero eficaz.
  • Talla: San Juan Bautista

    El santo se representa de pie, sobre amplia peana solidaria en que se asienta también un pequeño Agnus Dei sobre su propia peana. Porta una larga vara rematada en forma de cruz (repuesta) y una bandera en forma de gallardete de dos puntas. La figura tiene movimiento eficaz por la separación del cuerpo del brazo derecho y el movimiento de sus dedos. Descubre el pecho y el abdomen, este tratado de manera excesivamente geométrica. Sorprende la sonrisa del santo, que mira hacia arriba con la cabeza ladeada. El tradicional manto de pellejas se recoge con amplísimo pliegue sobre el codo izquierdo. La parte superior, pensada para no ser vista, se solucionó con una sencillo tratamiento de los pliegues del mano, alejados de la calidad del anverso