Bienes históricos y artísticos
Conjunto de fichas
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- Descripción
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Bienes históricos y artísticos
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Colección de bienes históricos y artísticos de la Tebaida Berciana.
Fichas
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Cáliz y patena
Sencillo juego de cáliz y patena como tantos otros que se hicieron en los talleres del norte peninsular a comienzos del barroco. El cáliz repite el modelo clásico de pie moldurado de diversas alturas y perfiles, jugando con formas rectas y convexas. El astil principia en un gollete de tipo carrete, sobre el que monta el típico nudo ajarronado -aunque especialmente desarrollado- y una serie de cuellos troncocónicos. La copa, de perfil acampanado lleva listel decorativo hacia la mitad de la misma y labios ligeramente abiertos. La patena es circular y dorada, sin ninguna particularidad reseñable. -
Monumento, restos
Bastidores con lienzos, presuntamente pintados, para conformar el monumento de Semana Santa. Se conserva una representación de La Fe, figura con los ojos tapados y una cruz en su brazo izquierdo (ha perdido el otro), dibujados directamente sobre los listones de madera que la forman, sin preparación. -
Tornavoz del púlpito
De planta circular, muy quebrada, está encastrado en el arco del pilar. Su cubierta se remata con mensulones avolutados en forma de S de madera, en cuyo centro se eleva un pomo. El techo del tornavoz muestra, sobre un golpe de talla dorado en su centro, del que parten ocho rayos flamígeros, de talla también. -
Pie de púlpito
Tres piezas lo conforman. Un fuste de granito liso, con cierto éntasis, apoyado en basa ática solidaria, rematado por un capitel, labrado en otra pieza, que en realidad parece otra basa invertida, que a su vez sostiene una ménsula que forma un tercio de esfera. -
Púlpito
Púlpito de madera y piedra compuesto de tribuna, pie y tornavoz (estos dos, con ficha propia), con sus correspondientes escaleras para acceder a la tribuna. Esta, de madera, se forma con distintas facetas verticales que le dan aspecto redondeado. Cada una de ellas, en distintos planos, se adorna de golpes de talla dorados en su parte superior, y cintas onduladas en su parte central, todo policromado y jaspeado. -
Retablo de la Virgen del Rosario
Retablo formado por un único cuerpo y ático desarrollado. El cuerpo se organiza mediante parejas de pilastras cajeadas, sitas en dos planos distintos, y columnas de fuste liso cuajadas de cabezas de querubines y otros ornatos barroquizantes, para flanquear la hornacina central, que se corona por una tarja de airoso vuelo. En la hornacina, la titular, bajo arco de medio punto . El ático, mucho más sencillo y flanqueado por humildes estípites lisos, abre una hornacina de medio punto para San Andrés, con artesones en su intradós. Otra tarja, entre el amago de frontón quebrado, lo culmina. Todo el conjunto se policromó en los habituales tonos de la época, rojos, verdosos y azules, con una sobreabundancia de dorados para los motivos ornamentales. -
Relicario en forma de díptico
Relicario en forma de díptico, abierto en dos hojas unidas por otras tantas tiras de cuero. El espacio interior va compartimentado en cinco receptáculos. Para ello, ambas hojas se recercaron con listoncillos de madera toscamente aparejados. A su vez, gracias a otro listón de madera, uno de los brazos del díptico se dividió longitudinalmente en dos partes iguales (formando otro díptico). En el otro se generó una subdivisión más (de distinto tamaño), valiéndose de tres listoncillos colocados en forma de letra “Y”. Entelada la madera, fue necesario colocar fragmentos de pergamino encolado para dejar constancia de la identificación de cada reliquia a modo casi de filacteria, que presuntamente iría al lado del nombre. La ausencia de bisagras o restos de otro tipo de aplique para permitir abrir y cerrar el estuche hace pensar que el sistema de unión que actualmente conserva es el original. -
Hostiero-relicario
Caja cilíndrica de hueso que tiene por toda decoración parejas de cordones resaltados en la parte inferior y superior de la base y la superior de la tapadera. Para su cierre se proveyó de un interesante sistema de herrajes de cobre dorado. Para cerrarla, uno de estos remates conforma una pequeña falleba con bisagra, orificio para encajar en la argolla de cierre y pestaña saliente. Una vez ajustada, se insertaba un pasador metálico unido con una cadenita a la argolla que remata el conjunto.







