Bienes históricos y artísticos
Conjunto de fichas
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- Descripción
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Bienes históricos y artísticos
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Colección de bienes históricos y artísticos de la Tebaida Berciana.
Fichas
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Puerta del tabernáculo
La portezuela dorada, y con cerraja, muestra en su centro el relieve del Buen Pastor, es decir, Cristo descalzo, de pie, sosteniendo en sus hombros el Agnus Dei. Destaca, por inusual, la alforja que cruza sobre su vestido rojo. Por dentro, la puerta, dorada, carece de más decoración. -
Tabernáculo
Pequeño tabernáculo, prismático, cuadrado, realzado por un friso tallado con hojarasca. Detrás de dos estípites ajarronados, abigarrados y avanzados, elevados por plintos con cabezas de querubes, el sagrario forma un mínimo entablamento y dispone la portezuela, flanqueada por relieves simulando complejas medias columnas coronadas cada una por una cabeza de querubín. -
Santa Florentina o santa Matilde
Santa benedictina de pie, con un hábito (sin cíngulo) provisto de mangas con amplísimo vuelo, muy bien resueltos por el eficaz tratamiento de los plegados. Sostiene un libro abierto en su mano izquierda, y adelanta el brazo derecho, donde quizá dispusiese un báculo, hoy perdido al igual que la mano. Posiblemente se trate de santa Florentina o santa Matilde. -
Santo benedictino
Benedictino, de pie, con un hábito (sin cíngulo) provisto de mangas con amplísimo vuelo, muy bien resueltos por el eficaz tratamiento de los plegados. El cuello de la cogulla se ondula simétricamente . El santo, con amplia tonsura, barbilampiño, carece de atributos, quizá porque haya perdido el que tuviera en su mano derecha. -
San Benito
Benedictino con cuidada barba, de pie, con un hábito (sin cíngulo) provisto de mangas con amplísimo vuelo, muy bien resueltos por el eficaz tratamiento de los plegados. Los hombros de la cogulla se pliegan simétricamente al interior. El santo, con amplia tonsura, sostiene un libro abierto en su mano izquierda y adelante el brazo derecho, donde quizá haya perdido algún atributo. En el suelo, una mitra abacial, quizá en señal de humildad, y los restos de lo que posiblemente fuera un cuervo que portase un pan, lo que nos lleva a identificarlo con el fundador de la orden benedictina. -
Santa Gertrudis la Magna
Santa Gertrudis la Magna (para diferenciarla de otra contemporánea, santa también, Gertrudis de Helfta) se muestra como monja benedictina, de pie, con un hábito (sin cíngulo) provisto de mangas con amplísimo vuelo, muy bien resueltos por el eficaz tratamiento de los plegados. Sostiene un corazón en su mano derecha, pegado al pecho, y adelanta el brazo izquierdo, donde quizá dispusiese un báculo, hoy perdido. En sus dedos se disponen los siete anillos, otro de sus atributos. -
Retablo de San Martín
Retablo de carácter escultórico dispuesto en la capilla mayor de la iglesia, para cual su estructura se pliegue en tres grandes paños. Cada uno de ellos se organiza en tres cuerpos y, a nivel general, podríamos reconocer cinco calles y dos entrecalles. Lo cierto es que su estructura es bastante más compleja de lo que aquí descrito, pese a que toma como modelo el retablo de la Catedral de Astorga, máquina paradigmática en cuanto a orden, claridad y proporción. Es más, al contrario que allí, en San Martín aún se mantienen ciertas notas manieristas que formarán parte del léxico artístico de su tracista. La principal estridencia (sin entrar en el banco barroco añadido) la encontramos en el primer cuerpo, que se divide en dos alturas, la primera jalonada por órdenes clásicos y a segunda pilastras cuajadas de abultada talla; aun de distinto tamaño ambas se pensaron para recibir imágenes de bulto, aunque las primeras dentro de hornacinas aveneradas y las segundas en pequeños encasamientos cuadrangulares. Los dos pisos superiores no plantean tales problemas, aunque en ellos las calles laterales se dedicaron a relieves y la central y sus entrecalles a imaginería, todas ellas cajas rectangulares y ventanas tabernáculo. En ese sentido, sólo se rompe ligeramente la articulación en la calle central, cuyas cajas suelen ser de mayor tamaño aunque no desbordan los respectivos entablamentos. Por último, la coronación del retablo se realiza mediante varios frontones que alternan sus formas y en el centro una suerte de tabernáculo ochavado de dos pisos, único espacio pensado para alojar pinturas. -
Ángel tenante
Ángel tenante sentado, vestido con policromado manto de amplios pliegues que descubren sus piernas, que sostiene entre sus dos manos una cartela muda en forma de cuero recortado.







