Bellísimo ejemplar de cáliz de finales del siglo XVIII o comienzos del XIX, con ornatos que ya transitan desde el estilo rococó al neoclasicismo. Consta de una sinuosa base, de abombados perfiles, con querubes y medallas con variada iconografía (León, Agnus Dei, Ave Fénix). El astil, de fundición va cuajado de rocallas, ces, frutos y cabezas de angelitos. La copa tiene forma acampanada con la rosa llena de medallas con relieves de los arma Christi y racimos de uvas.
Corona perteneciente con bastante probabilidad al ajuar de la Virgen del Rosario de Lombillo. Se trata de una corona de tipo real cerrado, con imperiales, resplandor y cruz terminal en el centro. Su ornamentación es muy sencilla, a base de ces, motivos florales y geométricos.
Caja de olieras de madera, con tapadera abatible mediante bisagras. En su interior, en tres receptáculos ahuecados en la madera se disponen tres pequeñas olieras de plata. Cada recipiente tiene forma cilíndrica, con su tapadera saliente y ligeramente abombada. Se diferencian únicamente por el remate de su tapa, con letras que indican el tipo de óleo que contienen (O, F, C).
Rostrillo perteneciente al ajuar de la Virgen de Pascua de la iglesia de San Martín de Salas de los Barrios. Se compone de una orla interior oval con cenefas de perlas y flores. Alrededor de ella se compone un juego floral con motivos fitomorfos diversos, que se asemejan a los gustos del estilo imperio.
Patena descontextualiza, pero que en su momento pertenecería a alguno de los cálices catalogados en la casa rectoral de Salas y que originalmente pertenecerían a Villar, Espinoso, Bouzas, etc., aunque ahora resulta imposible adscribirla a uno u otro.
Es circular, dorada, y en su centro se grabado una cruz de travesaños patados.
Patenas descontextualiza, pero que en su momento pertenecería a alguno de los cálices catalogados en la casa rectoral de Salas y que originalmente pertenecerían a Villar, Espinoso, Bouzas, etc., aunque ahora resulta imposible adscribirla a uno u otro.
Es circular, dorada, y totalmente lisa.
Consta este juego de una sencilla bandeja oval de borde moldurado, falda recta y sendas espigas en su base para disponer las vinajeras. Las jarritas tienen un perfil muy elegante, con una cuerpo troncocónico, pero profusamente moldurado, y un cuello que marca contrapunto de lo anterior, pero de forma invertida. Sobre la boca se dispone tapa abatible y ovalada. Se une esta y el cuerpo mediante un asa de fundición, de forma tornapunteada y ornatos florales.
Cáliz de formulación típica del siglo XIX. Consta de pie abullonado de notable altura y amplio diámetro, astil torneado con nudo torneado compuesto de un cuerpo central cilíndrico y diversos cuellos troncocónicos y otros cóncavo-convexos. La copa es sencilla, salvo que su tercio inferior va cortado por un listel saliente.