Bienes históricos y artísticos

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Fichas

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  • Ángel tenante

    Escultura de bulto redondo de un gracioso angelito sentado sobre el remate izquierdo (según se mira) del ático. Viste túnica larga, ceñida a la cintura y policromada de colores verdosos con flores en el anverso y de color rojo en el reverso. De sus hombros nacen sendas alas, coloreadas en rojo y azul. Luce cabellera corta y rubia. Entre sus manos porta una cartela de movidos perfiles que podría confundirse con una suerte de arpa o lira, pero en realidad es una superficie lisa que sirve para colocar parte de una inscripción en la que se recoge la fecha de dorado de retablo.
  • Relieve de la Orden de franciscanos

    El relieve que remata el segundo cuerpo del retablo o su ático, según se mire, no es sino una composición de carácter simbólico. Entre hojarascas y tornapuntas arrocallados, asoman cuatro cabezas de querubes y en su centro un medallón oval con las armas de la Orden de san Francisco: las cinco llagas de Cristo y los brazos cruzados de san Francisco de Asís (vistiendo el sayal) y de Jesucristo (desnudo), ambos mostrando sus respectivas heridas.
  • Niño Jesús de San Antonio de Padua

    En nada desmerece esta imagen de su santo protector, San Antonio de Padua, hermanando con él tanto en autoría como en cronología. Es un Niño Jesús tallado completamente, de bulto redondo, con una elegantísima postura curvada y un marcado contraposto. Lanza su mano izquierda hacia delante, mientras la derecha se abre hacia un lateral para sujetarse al santo de Padua. La cabeza acusa los mismos problemas que la anterior, aunque esos agitados cabellos rubios que luce la otorgan mayor gracia. El trabajo anatómico es correcta, aunque al mostrarse habitualmente vestido se impide la contemplación de dichos detalles.
  • San Antonio de Padua

    Imagen barroca de San Antonio de Padua, elaborado por algún escultor conocedor de las formas fernandescas y con un manejo de las gubias bastante resuelto. Nos muestra al santo en pie, vestido con la característica vestimenta monacal (túnica ceñida, cordón franciscano, manto sujeto en el cuelo...), sujetando al Niño Jesús en su mano izquierda y una vara de flores en la derecha. Acaso, lo más flojo de la imagen sea la resolución del rostro, que aunque define bien sus facciones, se muestra un tanto inexpresivo. El cabello está bien trabajado, en pequeños mechones y luce tonsura. Como la imagen de la Virgen Inmaculada que veremos en otro retablo posterior, el conjunto se animó con una riquísima policromía, con estofaduras, labor de picado, y minuciosos diseños a pincel.
  • Ara del retablo de San Antonio

    Pieza cuadrangular de mármol dispuesta sobre la mesa del altar de San Antonio. Se muestra completamente lisa, con sus bordes rectos y carece de sellos episcopales y sepulcro.
  • Mesa de altar del retablo de San Antonio

    Banco de forma troncopiramidal pero de costados ondulados y basamento moldurado. El frente muestra recerco de idéntico formato con motivos arrocallados en las esquinas y en su centro. Mientras los bordes y el basamento van jaspeados en tonos marrones y verdosos, el centro es de color azulado.
  • Retablo de San Antonio de Padua

    Tipológicamente poco innova este retablo frente a los del resto del templo. Es por tanto una máquina barroca, con ciertos ornatos del mundo rococó, organizada en banco, cuerpo central con hornacina para imagen de bulto y un ático sobredimensionado que adquiere la potencia de un segundo cuerpo realmente. El piso principal lleva como sopores, flanqueado la referida hornacina, dos pares de columnas salomónicas con sus correspondientes traspilares. El piso superior lleva estípites y columnas con el fuste cuajado de exornos rococós, que flanquean un panel rectangular con un relieve de carácter simbólicos. Por último la coronación del retablo, que incide en los perfiles movidos y el recargamiento decorativo, acoge una pareja de angelitos.
  • Relieve de Dios Padre

    Figura de Dios Padre en altorrelieve y con partes en bulto redondo. El protagonista se muestra vestido de túnica azul y manto rojo, mano derecha extendida mientras en la izquierda recoge el orbe. Su rostro, de escasa expresividad, enlaza con los del anterior relieve, luce larga barba y melena. Alrededor del movido manto asoma una gran rocalla y un resplandor de rayos.