Bienes históricos y artísticos

Conjunto de fichas

Fichas

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  • Retablo mayor (retablo transparente)

    El retablo mayor de la capilla del Santo Cristo es una máquina rococó que llena el testero del templo por completo. En su tipología se trata de un retablo transparente, puesto que la hornacina principal, totalmente diáfana -y que se cierra por dos puertas con hojas plegables- permite ver el interior del camarín donde se ubica el "Santo Cristo". Formalmente se compone de un escueto banco, un cuerpo dividido en tres calles y un ático tripartito semicircular. Tanto este, como el cuerpo principal, se articulan mediante columnas lisas con el tercio inferior del fuste destacado y capiteles de orden compuesto. Combina la escultura en relieve con la escultura de bulto redondo. Todo el ensamblaje va dorado, mientras la imaginería se policromó y doró, como también se hizo con los cortinajes que rodean el encasamiento central. Las puertas del transparente se articulan mediante cuarterones rectangulares con motivos dorados en su centro.
  • Cristo crucificado

    Escultura de bulto redondo de Cristo crucificado, retirado del culto por su deficiente estado de conservación. Quizá ese fue el motivo por el que se retiró al bajocubierta de la iglesia, donde fue localizado junto a la talla de San Francisco durante la última restauración del templo. Se trata de una talla de mediano tamaño, como si se tratara de un guion procesional. Actualmente la cruz tiene forma de "tau", pero no sabemos si esa fue su tipología original. Lo cierto es que en su momento fue una obra de correcta talla, con anatomía bien trabajada y paño de pureza de pequeño tamaño pero lleno de plegados menudos bien resueltos. Ha perdido varios dedos de ambas manos, pero su mayor deterioro se concentra en la cabeza, pues se le ha desprendido una parte importante del rostro, que no se conserva y resulta irrecuperable. Tenía el cabello organizado en largos mechones ondulados y su barba con remates acaracolados.
  • Jesús Nazareno

    Este Nazareno, de brazos articulados, debe ser coetáneo a la hechura del retablo mayor del templo. Así lo denuncia su estilo y se debe entender como pieza capital para reconstruir todos los episodios de la Pasión. Diversas restauraciones en cabeza y brazos -desde el codo a las manos- han alterado sensiblemente su aspecto, pudiendo confundirse si lo viésemos vestido con una talla mucho más moderna. Su trabajada anatomía, con una musculatura nada abultada, recuerda a la de algunas imágenes del ya referido retablo. Se dispone en actitud de avance, lo que se acompañaría con el movimiento de los brazos, con dos pares de articulaciones para poder sujetar la cruz. Su paño de pureza es muy escueto, aunque se anuda en la cacera izquierda. Lo curioso es que muestra una policromía a base de franjas de colores verdes y rojas que también hemos visto en la figura homóloga que conserva la capilla de la Visitación de Salas de los Barrios.
  • Cajoneras de la sacristía

    Parejas de cajoneras de la sacristía pensadas para guardar vestimentas litúrgicas y otros útiles del templo. Son dos piezas gemelas, de buena factura, elaboradas seguramente a fines del siglo XIX. Se componen de cuatro cajones cada una, portanto un par de agarraderos a lo lados y una cerradura ornamentada en el centro. También el frente del cajón muestra labor de talla, con rehundidos geométricos que pretenden recercar las piezas de forja anteriormente mencionadas. En los extremos, y flanqueando el cuerpo de cajones, vemos una pareja de pilastras cajeadas que encuentran continuidad en sendas piezas de talla ubicadas sobre el tablero. Parte indisoluble a estos muebles suele ser el respaldo, en este caso sencillo, pero de recuerdo arquitectónico. Exceden, con mucho, estas cajoneras la calidad que suele encontrarse ya en estos años, siendo aún un mueble que aúna a la perfección la funcionalidad con la belleza.
  • Arma Christi

    Como la anterior cartela, estos objetos forman parte de las celebraciones de la Pasión. Se trata de pequeños objetos de madera, de factura popular y relativamente moderna que se componen de: 7 clavos, un martillo, una tenaza, una lanza, una columna sobre la que se asientan el gallo y los azotes, una corona de espino natural, una caña con su hisopo y por último una pequeña escalera.
  • Cartela (Titulus)

    Entre los múltiples objetos que atesora la ermita y la propia hermandad del Santo Cristo, contamos con algunos de índole casi etnográfica y de carácter popular que nos hablan de los usos y costumbres vinculados a las procesiones y a la propia vida cotidiana de la localidad. Entre ellas está esta cartela, de tela encolada y enyesada, que a simple vista parece un títuli que pudiera haber estado dispuesto sobre la cruz de un crucificado, pero que en su reverso enuncia el orden en el que salían y se portaban los objetos de la Pasión durante los actos celebrativos de la Pascua. Tiene forma rectangular, va pintanda en azul, recercada en negro y sus letras se colorearon en color rojo, siendo los puntos que se colocaron sobre las letras "I" dos flores.
  • Mesa de la sacristía

    Mesa de gran tamaño dispuesta en el centro de la sacristía. Se compone de dos tableros, uno en la base y otro en la parte superior que adoptan forma tendente al óvalo aunque con varios salientes marcados en los puntos de anclaje de las patas y de ambas superficie. Los juegos de patas, pareadas, son seis, y van totalmente lisas con elementos resaltados en metal tanto en su base como en su coronación. Dichos soportes se prolongan bajo el tablero inferior a modo de remates torneados.
  • Cabeza del Nazareno

    Esta curiosa pieza viene a hablar de los gustos, de las modas y de las voluntades de quienes usan, valoran e históricamente tuvieron devoción hacia cualquier tipo de imagen. Como ocurriera en tiempos pasados, no hace tantos años que los cofrades de esta ermita encontraron poco atractiva y decorosa esta cabeza que pertenece al Nazareno que se conserva en el mismo templo, por lo que decidieron sustituirla por otra más acorde a los nuevos gustos. Con buen criterio esta se guardó, custodiándose en la sacristía. Es un rostro expresivo, dolorido, enjuto y de facciones muy marcados, su canon es alargado, con barba partida, ojos abiertos, cejas dispuestas en oblicuo y boca entreabierta que deja ver la dentadura superior. El busto llega hasta la parte baja del cuello, donde también se aprecia el trabajo cuidadoso de su autor, marcando venas y músculos.