Bienes históricos y artísticos

Conjunto de fichas

Fichas

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  • Talla: Crucificado

    Cristo en la cruz de hechura popular, lo que se muestra en el deficiente manejo de la anatomía, con brazos excesivamente cortos. La cara expresa rasgos patéticos, acentuados por la boca muy abierta. El elemento mejor trabajado en el paño de pureza, sostenido por un cordón de dos vueltas y con buen tratamiento de pliegues. Tiene el nudo a la izquierda y remata con una puntilla textil
  • Talla: Busto Ecce Homo

    Busto sobre sencilla peana moldurada (que le pertenece) de un Ecce Homo reconocible con el gran mechón de cabello que resbala hacia el hombro izquierdo, separado de la cabeza en su parte central. Talla con grandes ojos, actitud poco expresiva y cabellos en exceso geométricos, como les pasa a los pliegues del vestido y a la propia musculatura, más propia de abdomen que de pecho
  • Talla: Busto Dolorosa

    Busto sobre sencilla peana moldurada (que le pertenece) con faz de mirada lánguida en enormes ojos, que miran hacia abajo. La cabeza se cubre con la toca, de la misma pieza del manto azul ribeteado con un filete dorado y pliegues geométricos poco conseguidos
  • Talla: Virgen con Niño

    Virgen de pie con Niño sobre peana solidaria (alzada por otra peana, posterior). Talla de proporciones correctas, con el Niño prácticamente tumbado entre los brazos de la Madre, con quien juega tocándole la cara con su mano. El tratamiento de los ropajes, que se pretenden ampulosos (descubren el virginal muslo derecho), excede la pericia del artista, que los resuelve de manera demasiado geométrica. Atisbos de romanismo se aprecian en la anatomía del Niño, que lleva paño de pureza. Los rostros quizá sea la parte de menor calidad. Del hombro izquierdo de la Virgen pende una faltriquera. Seguramente procede de alguno de los retablos de la Encina que fueron renovados en el siglo XVIII
  • Talla: Santo franciscano

    El franciscano (de identidad desconocida) se muestra de pie sobre una tabla solidaria a modo de peana. Inclina la cabeza levemente hacia su lado izquierdo, lo que acentúa el contrapposto con la posición de la mano derecha, que levanta el manto por debajo de la cintura hacia el lado contrario. La mano izquierda sostiene un libro cerrado cubierto parcialmente por un paño que lo protegería. El santo muestra los atributos tradicionales de la Orden: hábito marrón, cíngulo y sandalias, todo ello magníficamente estofado. El pelo corto, encaracolado, que descubre las orejas por completo, demuestran un excelente manejo de la gubia. La cogulla, sobre la espalda, sobre amplio escapulario descubren una magnífica talla barroca, de actitud contenida y concentrada.
  • Talla: San José y el Niño

    Talla sobre gran peana solidaria que representa a un estilizado San José de esbelto canon. El santo, de pie, sostiene al Niño con el brazo izquierdo; con el derecho mantiene un larguísimo bordón rematado por floridas azucenas en su parte superior. Si bien el tratamiento del rostro es mejorable, por inexpresivo, destaca en el de los ropajes, con pliegues de mucho vuelo en las distintas vueltas del manto. El Niño, de gran movimiento de piernas y brazos parece levitar. Las estofaduras son de pincel, apagadas por el óxido de los barnices
  • Talla: Virgen Niña

    Virgen niña de pie sobre subaje alzado por alta peana. La Niña mira arrobada al cielo con las manos unidas a la altura del pecho. Viste manto amarillo. Posee un aro metálico como nimbo
  • Andas de la Virgen de la Encina

    Andas procesionales de madera forradas por láminas de plata y adornadas por elementos de bulto realizados en plata fundida y vaciada. La estructura central se compone de dos pisos rectangular, el inferior de mayor tamaño ornado todo su contorno con cenefas vegetales y resaltes rectangulares con emblemas relacionados con Ponferrada, el territorio berciano y la Virgen de la Encina (mitra de Santo Toribio, puente de la ciudad, mitra del obispo Osmundo y Nuestra Señora). Sobre este primer piso se dispusieron cuatro figuras de bulto, una en cada esquina, todas arrodilladas y mirando a la Virgen: delante dos caballeros templarios y detrás dos ángeles mancebos. Entre estos últimos se colocaron también dos grandes jarrones sobre altas peanas para disponer las ofrendas florales. El piso superior, de menor tamaño, va orlado en su derredor con similares ornatos fitomorfos a los que se incorporan cabezas de querubes. En cada uno de sus lados se aplicaron otras tantas cartelas ovales de cueros recortados, en este caso pobladas por los emblemas de peregrinación a Santiago y a Jerusalén, además de la cruz de Peñalba y un mapa de la comarca del Bierzo. Aún sobre este cuerpo se dispone una peana octogonal de notable altura y sinuoso perfil en la que los motivos vegetales ya enunciados se mezclan con los de raíz geométrica y un espejo oval en cada lado con diversos emblemas marianos, presididos por la propia puerta de la basílica de la Encina. Por delante se asientan otros dos jarrones, ídénticos a los del piso bajo pero sin peana de realce. Resta por mencionar que los cuatro cargaderos que sustentan las andas llevan guardas de plata, que remedan el estilo rococó. Los detalles son innumerables, pero entre ellos se puede mencionar la campana dispuesta en la parte delantera, la escena de la aparición de la Virgen, representada simbólicamente en el frente de las andas, o la corona dorada que se dispone en la parte trasera.