Bienes históricos y artísticos

Conjunto de fichas

Fichas

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  • Peana de la Virgen del Rosario

    Peana de forma prismática y perfil troncopiramidal. Tanto en su base como en su remate, observamos la misma forma, aunque en tamaño creciente. Cada una de sus caras tiene vegetales desnaturalizados y cabezas de querubes.
  • Virgen del Rosario

    Imagen mariana de la Virgen con el Niño, dispuesta en pie con el infante sobre la mano izquierda. Vista túnica ceñida que le cubre hasta los pies dejando ver parcialmente los zapatos y manto que cae por la espalda y se enrolla elegantemente en ambos brazos generando cascadas de pliegues a ambos lados. La Virgen muestra rostro sonriente y melena larga negra que cae a ambos lados de la cara. En origen tenía corona de madera, hoy sustituida por una de metal. El Niño va desnudo, en actitud movida y buscando el contacto con su Madre dirigiendo su mano derecha hacia su rostro. La policromía parece aplicada al momento de realizar el retablo, en colores llamativos y con motivos claramente rococós, es decir posteriores al momento de hechura de la imagen.
  • Mesa de altar

    En la parte inferior del retablo del Rosario se dispone esta mesa de altar de madera, policromada en tonalidades verdosas y doradas, ornada con rocallas y vegetales desnaturalizados. Tiene forma rectangular, pero sus paredes, más anchas arriba que abajo, adquieren una forma sinuosa o tornapunteada.
  • Retablo de la Virgen del Rosario

    Retablo lateral de estilo rococó y elaborado diseño. Se compone de banco, cuerpo único y ático de notable desarrollo. La parte central es la más interesante y compleja, pues va flanqueado por una pareja de columnas de orden compuesto y tercio inferior ornado con rocallas y cabezas de querubes. En el centro se establece una suerte de cortinajes soportados por un segundo orden de columnas. A ambos lados de esta estructura se disponen los correspondientes aletones. Un amplio entablamento separa el cuerpo del ático. Este último se conforma con perfiles movidos y sinuosos. En el medio se dispone un relieve rectangular y a los lados varias imágenes de bulto. Llaman la atención unas garruchas metálicas con monograma mariano que se disponen sobre la cornisa de separación entre cuerpo y ático.
  • Mesa de altar

    En la parte inferior del retablo de San Antón se dispone esta mesa de altar de madera, policromada en tonalidades verdosas y doradas, ornada con rocallas y vegetales desnaturalizados. Tiene forma rectangular, pero sus paredes, más anchas arriba que abajo, adquieren una forma sinuosa o tornapunteada.
  • Santo sin identificar

    Esta imagen, sin atributos reconocibles más allá de un libro cerrado sobre su mano izquierda, corona el retablo de San Antón. Es una imagen de cierta calidad, o al menos eso aparente en la distancia de su ubicación. Viste amplia túnica ceñida a la cintura y movido manto arrebozado en torno al cuello. Alza la mano derecha y dirige su cabeza barbada hacia las alturas; además muestra los pies descalzos. El trabajo de los plegados resulta magnífico, movido y generando sinuosidades y claroscuros propios de la imaginería barroca de mediados del siglo XVII. Juega con tonalidades rojizas y doradas en toda su vestimenta.
  • San Antón

    Imagen de bulto redondo de San Antón abad. Como tal, viste su característico atuendo monástico (túnica, manto con cogulla, escapulario...). Porta sus atributos iconográficos distintivos: cerdito (o jabalí), campana atada a la cintura (que en este caso es de cerámica), libro cerrado en su mano izquierda y cayado en la derecha. Parece coetánea al retablo que la cobija, aunque su hechura resulta algo tosca y retardataria, tanto en el trabajo de las telas, como en el rostro de la figura, anodino y nada expresivo. Aún así, en esto último, el escultor se recreó creando una espesa barba tallada en mechones. Adolece, en general de movimiento, quizá causado por la frontalidad y simetría de la imagen. Está parcialmente repolicromado, aunque muestra ciertos todos de estofado en el frente del escapulario.
  • Retablo de San Antón

    Retablo de estilo rococó, compuesto de banco, cuerpo único y ático. El centro del mismo es su parte más interesante, puesto que entre las columnas de orden compuesto que lo soportan se abre una hornacina con su propia estructura arquitectónica (columnas secundarias de orden compuesto, hornacina con remate avenerado, dosel con crestería de rocallas...), concebida para albertar la talla del titular. El ático se adapta a la forma semicircular del arco que lo cobija, pero potencia su carácter ascensional mediante una hornacina con sus aletones laterales. Todo el conjunto va decorado con rocallas, motivos fitomorfos y aplacadas de sinuosos perfiles sobrepuestos. Su policromía alterna los colores planos con las labores de marmoleado. Como el resto de retablos de la iglesia, cuenta con su propia mesa de altar, rectangular y de paredes tornapunteadas con similares ornatos a los del retablo.