Bienes históricos y artísticos

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  • San Felipe y San Simón (o san Matías)

    Dentro de las reformas llevadas a cabo en la iglesia de Santa Columba en el siglo XVII, una de las importantes afectó al retablo mayor. Bien por respeto y devoción a la obra original, bien por incapacidad económica, en este momento se optó por encargar un ensamblaje nuevo que acogiera en su interior las tablas del primitivo retablo. Al fin y al cabo el mensaje narrativo seguía funcionando y el aspecto general de la obra se mostraba a la moda. En el banco se dispusieron cuatro parejas de apóstoles, aunque desconocemos si originalmente fueron más. Los que aquí nos interesan son San Felipe y San Matías (en el nimbo pone San Matías, pero el atributo de la sierra es propio de San Simón), ubicados por delante de un parapeto arquitectónico y sobre un precioso fondo paisajístico. Ambos se muestran de medio cuerpo y están en actitud reconcentrada, con sus atributos iconográficos habituales. Además, en su cabeza, nimbada, se lee una inscripción identificativa en caracteres góticos dorados. Se trata, todas ellas, de figuras dibujadas con precisión, con cuidada y minuciosa técnica de resabios flamencos, que de forma muy atractiva se funden con unos logrados fondos de paisaje y de estudiada luminosidad.
  • San Pablo y San Juan Evangelista

    Dentro de las reformas llevadas a cabo en la iglesia de Santa Columba en el siglo XVII, una de las importantes afectó al retablo mayor. Bien por respeto y devoción a la obra original, bien por incapacidad económica, en este momento se optó por encargar un ensamblaje nuevo que acogiera en su interior las tablas del primitivo retablo. Al fin y al cabo el mensaje narrativo seguía funcionando y el aspecto general de la obra se mostraba a la moda. En el banco se dispusieron cuatro parejas de apóstoles, aunque desconocemos si originalmente fueron más. Los que aquí nos interesan son San Pablo y San Juan Evangelista, ubicados por delante de un parapeto arquitectónico y sobre un precioso fondo paisajístico. Ambos se muestran de medio cuerpo y están en actitud reconcentrada, con sus atributos iconográficos habituales. Además, en su cabeza, nimbada, se lee una inscripción identificativa en caracteres góticos dorados. Se trata, todas ellas, de figuras dibujadas con precisión, con cuidada y minuciosa técnica de resabios flamencos, que de forma muy atractiva se funden con unos logrados fondos de paisaje y de estudiada luminosidad.
  • San Juan Bautista y San Pedro

    Dentro de las reformas llevadas a cabo en la iglesia de Santa Columba en el siglo XVII, una de las importantes afectó al retablo mayor. Bien por respeto y devoción a la obra original, bien por incapacidad económica, en este momento se optó por encargar un ensamblaje nuevo que acogiera en su interior las tablas del primitivo retablo. Al fin y al cabo el mensaje narrativo seguía funcionando y el aspecto general de la obra se mostraba a la moda. En el banco se dispusieron cuatro parejas de apóstoles, aunque desconocemos si originalmente fueron más. Los que aquí nos interesan son San Juan Bautista (que no pertenece propiamente al colegio apostólico) y San Pedro, ubicados por delante de un parapeto arquitectónico y sobre un precioso fondo paisajístico. Ambos se muestran de medio cuerpo y están en actitud reconcentrada, con sus atributos iconográficos habituales. Además, en su cabeza, nimbada, se lee una inscripción identificativa en caracteres góticos dorados. Se trata, todas ellas, de figuras dibujadas con precisión, con cuidada y minuciosa técnica de resabios flamencos, que de forma muy atractiva se funden con unos logrados fondos de paisaje y de estudiada luminosidad.
  • Santiago y San Andrés

    Dentro de las reformas llevadas a cabo en la iglesia de Santa Columba en el siglo XVII, una de las importantes afectó al retablo mayor. Bien por respeto y devoción a la obra original, bien por incapacidad económica, en este momento se optó por encargar un ensamblaje nuevo que acogiera en su interior las tablas del primitivo retablo. Al fin y al cabo el mensaje narrativo seguía funcionando y el aspecto general de la obra se mostraba a la moda. En el banco se dispusieron cuatro parejas de apóstoles, aunque desconocemos si originalmente fueron más. Los que aquí nos interesan son Santiago y San Andrés, ubicados por delante de un parapeto arquitectónico y sobre un precioso fondo paisajístico. Ambos se muestran de medio cuerpo y están en actitud reconcentrada, con sus atributos iconográficos habituales. Además, en su cabeza, nimbada, se lee una inscripción identificativa en caracteres góticos dorados. Se trata, todas ellas, de figuras dibujadas con precisión, con cuidada y minuciosa técnica de resabios flamencos, que de forma muy atractiva se funden con unos logrados fondos de paisaje y de estudiada luminosidad.
  • Retablo de Santa Columba

    Retablo de tipo casillero compuesto de banco y tres cuerpos divididos en cinco calles. Todos los encasamientos tienen forma rectangular, salvo los dos extremos del cuerpo inferior, que se cierran en arco carpanel. La separación de las calles se lleva a cabo mediante columnas clásica de fuste entorchado, excepto en el cuerpo alto donde se mudan a pilastras. La calle central es ligeramente más ancha y alta que el resto. Además, en ella varía la homogénea compartimentación del resto de la máquina. En el cuerpo inferior va el tabernáculo y una hornacina en arco de medio punto; en el intermedio una caja con marco de orejetas decorado con piedras y gallones; y en el superior otro marco similar, pero rematado en un tímpano en arco de medio punto partido, donde además de una cruz terminal encontramos la fecha de terminación del conjunto: "AÑO DE 1671". También la calle central varía del resto en que lleva escultura de bulto redondo, mientras en el resto -incluido el banco- encontramos pinturas sobre tabla. En distintos puntos de la mazonería, sobre las pinturas, recogemos cartelas en las que se recoge una larga inscripción: "PINTOSE / I DOROSE / CON LA CUSTODIA / ESTA OBRA / POR DONACION / DE JERONIMO / DE VALCARCE / I F[...]RIA / PARA [...] / SV MVGER / VECINOS DE ESTA VILLA
  • Cristo atado a la columna

    Pequeña imagen de factura popular representando a Cristo atado a la columna. Sobre una base prismática se dispone un pequeño promontorio con una columna de base y fuste liso. El protagonista lleva las manos atadas por delante de la columna y su cuerpo se coloca en un lateral y rebasa la altura del fuste. Muestra un estudio anatómico muy sumario, apenas esbozado, y con un pequeño paño de pureza anudado en la cadera izquierda, pintado con líneas rojas y azules. La cabeza se encuentra muy deteriorada, aunque aún es visible su melena, que cae a ambos lados de la cara y se ciñe con corona de talla.
  • Niño Jesús

    Se desconoce la procedencia de esta pequeña talla que, por su postura, quizá acompañó a alguna imagen mariana. El Niño, va totalmente desnudo, muestra una anatomía fornida y dinámica en la que el brazo y la pierna derecha se alzan. El cabello, corto, se talló pormenorizadamente y se doró, como se ve por la parte trasera de la cabeza.
  • Santo franciscano

    Escultura de bulto redondo representando a un santo franciscano desconocido. Viste el característico hábito, ceñido con cinturón anudado. Es una vestimenta amplia, de generosos plegados que llega hasta los pies. La cabeza, de facciones redondeadas, muestra peinado con tonsura. Ha perdido sus manos y la parte visible de sus pies.