Todavía vio in situ esta tabla el historiador granadino don Manuel Gómez-Moreno en 1909, aunque aludió a cuatro con parejas de santos y no a dos, como hoy se conservan en Astorga. No es descartable que todas ellas formaran parte del primitivo retablo mayor.
Datadas a fines del siglo XV recogen, como ya se ha dicho, parejas de santos en diálogo. Se representan de busto, con sus atributos iconográficos habituales, con nimbos que recogen inscripciones identificativas y ricos fondos dorados trabajados como si fueran brocados.
Andrés va vestido con túnica y manto, muestra cabellera y barba larga, aunque lo que verdaderamente destaca en él es la cruz aspado que coloca por delante de su figura y sujeta como único atributo. A su derecha Pablo, de aspecto anciano, con barba y cabello cano, sujeta entre sus manos una larga espada que guarda en su correspodiente vaina.
Todavía vio in situ esta tabla el historiador granadino don Manuel Gómez-Moreno en 1909, aunque aludió a cuatro con parejas de santos y no a dos, como hoy se conservan en Astorga. No es descartable que todas ellas formaran parte del primitivo retablo mayor.
Datadas a fines del siglo XV recogen, como ya se ha dicho, parejas de santos en diálogo. Se representan de busto, con sus atributos iconográficos habituales, con nimbos que recogen inscripciones identificativas y ricos fondos dorados trabajados como si fueran brocados.
Pedro, calvo y con barba cana y corta, se acompaña del atributo de las llaves y de la triple corona papal, que ejemplifica la autoridad pontificia sobre el libro sagrado abierto. Santiago va ataviado como peregrino, con poblado y rojizo cabello, túnica y mando, bordón con el soporte para colgar la calabaza y sobrero con venera en el frente. El libro que sostiene con la mano izquierda sirve para igualarlo a su compañero del colegio apostólico.